Un tiroteo que lesionó a un niño de 3 años y otras 12 personas ocurrió en los límites de una zona que la policía había inundado de agentes, lo que provocó indignación por el saldo de la violencia por las armas en la comunidad y la incapacidad de la policía para detenerla.

Los vecinos se habían reunido en un parque vecinal el jueves para disfrutar de un juego de baloncesto por la noche cuando los asaltantes, armados con fusiles tipo militar, dispararon indiscriminadamente contra la multitud.

El viernes los vecinos criticaron con fuerza el desprecio de los agresores por la vida de los atrapados bajo el fuego, la invasión de las drogas en sus comunidades y la falta de líderes locales que tomen medidas. Por otra parte, un prominente rapero dijo que debe hacerse más para comprender a los jóvenes de la ciudad, y un jefe policial de Chicago pidió con frustración leyes más estrictas sobre las armas de fuego.

"Hacemos buena labor policial... Podemos reducir la delincuencia, como lo estamos haciendo, pero no vamos a salir adelante mientras estas armas sigan llegando a nuestra comunidad", dijo Garry McCarthy, superintendente de la Policía, en una conferencia de prensa.

"Las armas ilegales son las que generan la violencia", dijo, y pidió a los legisladores leyes más estrictas sobre las armas.

El ataque ocurrió poco después de las 10 p.m. en Cornell Square Park, en el vecindario Back of the Yards, en la zona suroeste de la ciudad.

Los asaltantes usaron fusiles calibre 7,62 mm con cargadores de alta capacidad, un arma que debería estar "en un campo de guerra y no en la calle", dijo McCarthy, quien añadió que sus agentes estaban entrevistando a varias personas pero no había nadie detenido.

Entre los lesionados estuvo Deonta Howard, de 3 años, que fue herido en la cara, y dos adolescentes, uno de 15 años y otro de 17.

Deonta estaba alerta cuando llegó al hospital, dijeron sus familiares y amigos el viernes, aunque tanto el menor como otros dos heridos estaban en estado grave. Los demás fueron trasladados a centros asistenciales, según los Bomberos de Chicago. Las autoridades de los hospitales declinaron ofrecer detalles sobre los heridos el viernes por la noche.

"Es devastador", dijo uno de los familiares del niño, Morris Shadrach Davis, de 63 años, y agregó que uno de los tíos de Deonta fue herido de muerte durante el violento fin de semana del Día del Trabajo en la ciudad, hechos que dejaron un saldo de ocho muertos y 20 heridos.

"Nos somos una familia mala", dijo, tratando de entender la doble tragedia de su familia y la violencia que afecta a la ciudad.

"La comunidad negra es un desastre", dijo en su casa de la zona oeste de la ciudad. "Antes teníamos líderes, pero las drogas han infiltrado nuestra comunidad. Como personas, se han olvidado de nosotros completamente".

En respuesta a la ola de violencia del año pasado, la policía fortaleció sus labores, como el pago de tiempo extra para patrullar algunos vecindarios, entre ellos el Back of the Yards. Durante los primeros seis meses de 2013, el departamento gastó más de 57 millones de dólares en pago de tiempo extra, más de la mitad proveniente de un programa que satura los vecindarios peligrosos con agentes todas las noches.