Un hacendado brasileño acusado de ordenar, en el 2005, el asesinato de la monja estadounidense y defensora de la Amazonía Dorothy Stang fue condenado a 30 años de cárcel por homicidio.

Vitalmiro Bastos de Moura, de 43 años, había sido enjuiciado en tres ocasiones antes y condenado a una pena de hasta 30 años de cárcel, pero sus abogados apelaron la sentencia y la Corte Suprema anuló la más reciente condena de Moura. El máximo tribunal dijo que no se le había dado suficiente tiempo para preparar su defensa en el juicio del 2010.

La fiscalía sostiene que Moura y otro hacendado contrataron a pistoleros para asesinar a Stang, quien nació en Dayton, Ohio. La defensa sostuvo que no hay suficiente evidencia que vincule con el crimen a Moura, quien se quedará en la misma prisión en la que está detenido desde 2010.

Medios locales informaron que el hermano de Stang, David, quien estuvo presente en el juicio, declaró: "se hizo justicia, estoy muy satisfecho".

Después de iniciar el jueves por la mañana, el rápido juicio concluyó esa misma noche en el tribunal estatal de Belem, la capital de Pará, un estado amazónico azotado por la violencia. La fiscalía estatal indicó que el juicio avanzó rápido dado que se trataba del cuarto a Moura y la mayoría de los procesos legales se habían manejado en juicios previos.

La corte también condenó a otro hacendado, Regivaldo Galvao, por ordenar el asesinato de Stang. El año pasado, la Corte Suprema ordenó su liberación, argumentando que Galvao tenía el derecho de permanecer libre en espera del resultado de su proceso de apelación. Fue sentenciado a 30 años de prisión en 2010.

Antes este año, el asesino confeso de Stang fue liberado después de cumplir menos de nueve de los 27 años de prisión de su sentencia. Un juez estatal de Pará dijo que Rayfran das Neves Sales recibió autorización para cumplir el resto de su sentencia bajo arresto domiciliario.

Otro hombre acusado de participar en el asesinato de Stang sigue en prisión, mientras que un quinto sospechoso sigue prófugo.

Stang pasó tres décadas tratando de defender la selva y los derechos de los empobrecidos pobladores que confrontaron a poderosos hacendados que desean apoderarse de sus tierras en la Amazonia. Stang murió al recibir seis disparos de revólver a corta distancia.

El estado norteño de Pará es famoso por la violencia relacionada con disputas de tierras, los pagos por asesinatos, condiciones laborales similares a la esclavitud y la destrucción incontrolada del medio ambiente.

Más de 1.200 activistas, hacendados, jueces, sacerdotes y otros miembros de la población han sido asesinados en sus intentos por preservar la selva en las últimas dos décadas, de acuerdo con el grupo Comisión Pastoral de la Tierra, un grupo protector que sigue la violencia rural en el país más grande de América Latina.

La mayoría de los homicidios son cometidos por pistoleros contratados por los hacendados para callar las protestas por tala ilegal y conflictos por la propiedad de la tierra. Los responsables rara vez son castigados por sus crímenes.