Primeros pescadores esclavos regresan a Mianmar

Cuando Kyaw Nagin llegó a la pequeña choza de paja y bambú en Mianmar, estaba vacía y con la puerta abierta de par en par.

Finalmente estaba en casa, después de cinco años forzado a trabajar como esclavo en un barco pesquero, pero nadie le dio la bienvenida. Su hermano, único pariente vivo, no estaba.

Kyaw Naing, de 30 años, que en algún momento fue enjaulado en el remoto pueblo de Benjina, en Indonesia, es uno de ocho pescadores rescatados durante una investigación de The Associated Press sobre la esclavitud en la industria marisquera. Estos hombres ya están en casa, y cientos más esperan regresar.

El número de esclavos encontrados aumentó en el último mes a casi 600, reflejando la profundidad del problema. Antes de que los primeros hombres regresaran a casa, más de 360 estaban reunidos en la isla de Tual. Se identificó a otros 230 birmanos y camboyanos, mientras que cientos de tailandeses aún no son identificados.

La AP encontró a otros migrantes desesperados por volver a casa durante una visita a Ambon. La Organización Internacional para las Migraciones sospecha que miles más están varados en barcos o islas circundantes.

Un rescate es lo que Kyaw Naing esperó cuando acordó hablar frente a cámaras a través de su jaula. Dijo que lo encerró su capitán por pedir volver a casa.

"Estaba muy molesto porque no sabía cuándo regresaría. Cuando veía el mar, sólo veía agua. océano por todos lados. Estaba desesperado", dijo. "Hice el video para que lo supiera el mundo".

Casi todos son de Mianmar, pero también de Camboya, Laos y Tailandia. Son vendidos, engañados e incluso secuestrados y puestos a trabajar en aguas indonesias por poca o nula paga.

La AP ligó la pesca hecha por esclavos a las cadenas de suministro de algunos de los vendedores de comida más grandes de Estados Unidos, como Wal-Mart, Sysco y Kroger, y a marcas de alimento enlatado de mascotas, incluyendo Fancy Feast, Meow Mix e Iams. Las empresas dijeron condenar el trabajo forzado y que toman medidas para evitarlo, como trabajar con grupos de derechos humanos para que los subcontratistas rindan cuentas.

Los cientos de hombres que aún esperan en el puerto de Tual ya pueden relajarse y reír, pero aún hay retos importantes, como el costo de alimentarlos, ofrecerles atención médica y llevarlos a casa.

Australia donó más de 1,6 millones de dólares, mientras que Estados Unidos pagó 35.000 dólares para vuelos y otros 225.000 dólares para trabajadores sociales, atención médica, comida, agua y alojamiento. Mianmar planea vuelos, el primero de ellos programado para el jueves, y la OIM coordina esfuerzos y provee otras necesidades.

"Hasta ahora se dio un buen primer paso para atacar el tráfico humano en la industria pesquera", dijo Steve Hamilton, director de misión de la OIM en Indonesia. "Pero es sólo uno de muchos que deben seguir".

El martes, la policía indonesia anunció los primeros arrestos del caso. Dos empleados indonesios de Pusaka Benjina Resources, una de las empresas más grandes de pesca al este de Indonesia, y cinco capitanes tailandeses fueron detenidos bajo los cargos de trata de personas.

La policía de Yakarta anunció que el director del Ministerio de Pesca de Benjina, que se decía era testigo clave, murió de un ataque cardíaco. Otros testigos fueron puestos bajo protección.

La oficina del primer ministro de Tailandia también comentó que está explorando el caso. Sin embargo, Wiriya Sirichaiekawat, vicepresidente de la Asociación Nacional de Pesca, dijo que el problema no refleja a toda la industria pesquera. "Quizá 1%", dijo sobre la cantidad de abusos sobre barcos tailandeses. "No todos".

A Kyaw Naing aún se le deben los años que trabajó, pero ahora tiene algo mejor que dinero.

Después de esperar un rato, su hermano mayor llegó. Kyaw Naing se le acercó y arrodilló frente a él, ofreciendo sus respetos según la tradición budista.

No hay abrazos ni lágrimas. Ambos sonríen mientras el hermano cuenta la historia editada de su vida. sin la esclavitud y desesperación.

"Estoy muy contento de volver a verlo", dice Kyaw Oo. "Después de tantos años, me preguntaba si me había olvidado. O si aún me reconocería como hermano. O si estaba vivo o muerto".