Un pandillero del sur de Texas fue ejecutado el jueves por la noche por su participación en una emboscada en que murieron cuatro mujeres hace 11 años.

Robert Gene Garza, de 30 años, es el reo número 12 ejecutado este año en Texas, que aplica la pena capital más que cualquier otro estado.

Garza sonrió y envió un beso a sus familiares antes de entrar en la cámara de ejecución. En una declaración, les agradeció por asistir y les dijo que los quería.

"Yo sé que es duro para ustedes", dijo. "No es fácil. Esto me libera. Y ustedes finalmente pueden continuar sus vidas".

Garza fue declarado muerto a las 8:41 de la noche, hora de Texas, 26 minutos después de recibir una inyección letal de pentobarbital.

Miembro de una pandilla de Texas conocida como Tri-City Bombers cuando aún no era adolescente, Garza insistió en que una declaración a la policía en que reconoció su participación en la muerte a tiros de las cuatro mujeres en septiembre de 2002 en el Condado Hidalgo fue hecha bajo presión y obtenida indebidamente por las autoridades.

Pero los fiscales dijeron que Garza orquestó el plan de la pandilla para silenciar a las mujeres, que Garza pensaba habían presenciado otro delito de la pandilla, y estaba presente cuando varios pandilleros abrieron fuego cuando las mujeres llegaron a la casa móvil donde vivían después de trabajar en un bar.

"No tuve que ver nada con lo que dice el estado", declaró Garza a The Associated Press hace poco desde la galera de la muerte. "Creo que como éramos pandilleros me involucraron a través de la pandilla.

"Creo que estaban tratando de cerrar el caso... y necesitaban a alguien".

Las pruebas mostraron posteriormente que las mujeres fueron asesinadas por accidente. El pandillero que participó en el otro delito nunca fue llevado a juicio porque negoció sus cargos y aceptó ir a prisión.

Garza, que fue arrestado a finales de enero de 2003, fue declarado culpable bajo una ley de Texas que indica que una persona relacionada con un delito en que hay muerte es culpable aunque no la haya causado directamente. Las pruebas mostraron que Garza era un líder de la pandilla, que instruyó a los otros cómo llevar a cabo los asesinatos, estaba presente cuando ocurrieron y "con toda probabilidad fue el autor directo, pero resta importancia a su participación", dijo Joseph Orendain, fiscal adjunto de distrito del Condado Hidalgo, que llevó el caso por la parte acusadora.

En febrero de este año la Corte Suprema federal declinó revisar su caso y su abogado, Don Vernay, dijo que ya no había más apelaciones que hacer.

Para la próxima semana está programada la ejecución de otro reo en Texas.