Libia rechaza plan migratorio UE, dice no fue consultada

El embajador de Libia ante Naciones Unidas rechaza en gran medida el plan de la Unión Europea para combatir la creciente crisis migratoria que está centrada en su país, diciendo que su gobierno respaldado por Occidente no ha sido ni tan siquiera consultado y descarta la presencia de fuerzas europeas en suelo libio "en este momento".

En una entrevista con la Associated Press el viernes, el embajador Ibrahim Dabbashi dijo que la mejor forma de resolver el problema es armar al gobierno "legítimo". El régimen rival está respaldado por milicias islamistas aliadas que tomaron la capital del país, Trípoli.

Y el embajador advirtió que si en las próximas semanas no hay avances en las conversaciones de paz auspiciadas por la ONU entre los dos bandos, su gobierno, sobre el que pesa un embargo de armas del ente internacional, "tiene que tomar las medidas necesarias, incluso tomar la capital por la fuerza".

Dabbashi dijo que su gobierno quedó fuera del urgente debate internacional sobre la crisis migratoria, con miles de personas de Oriente Medio y África partiendo de sus costas hacia Europa, un trayecto por mar durante el que muchos de ellos mueren. Las oleadas migratorias han empeorado en medio del caos en que está sumida Libia tras el derrocamiento del dictador Moamar Gadafi en 2011, tras una intervención militar autorizada por el Consejo de Seguridad.

Diplomáticos han estado trabajando a toda prisa en un borrador de resolución del Consejo de Seguridad, que podría ser militarmente vinculante, para autorizar una operación de la Unión Europea por la que se podría decomisar embarcaciones de supuestos traficantes de personas en alta mar, en aguas territoriales de Siria e incluso en la costa del país. Está previsto que la responsable comunitaria de política exterior, Federica Mogherini, informe al Consejo el lunes.

Representantes en el Consejo afirman que para esto se necesita la aprobación de Libia, especialmente para cualquier despliegue de efectivos terrestres de la UE en su territorio. La ONU espera una petición de las autoridades libias que permita que todo esto suceda, dijo el jueves la embajadora lituana Raimonda Murmokaite, actual presidenta del consejo.

El viernes, Dabbashi dio una impresión distinta.

"Ellos nunca nos han preguntado nada. ¿Por qué deberíamos enviar nosotros esta carta?", preguntó. "Nosotros no aceptaremos tropas sobre el terreno", agregó.

Calificó la idea de desplegar más barcos en aguas próximas a Libia para salvar migrantes de "decisión completamente estúpida" porque animaría a más inmigrantes a viajar a su país, además de sobrecargar más aún a las autoridades locales.

Y rechazó la propuesta de destruir los barcos empleados para trasladar a los migrantes alegando que sería difícil distinguirlos de las demás embarcaciones.

La "única salida" a la crisis migratoria, apuntó, es ayudar a su gobierno, asentado en el este del país, a ampliar su control a toda la nación, que se enfrenta también a la aparición de grupos vinculados a la milicia extremista Estado Islámico.

"Una vez que el gobierno retome la capital, Trípoli, y controle toda la zona occidental de Libia, creo que sería más fácil detener este flujo de inmigrantes ilegales a Europa porque conocemos a todos los que están implicados en este negocio", señaló apuntando que las operaciones de contrabando de personas están en su mayoría centradas en el oeste.

Varios miembros del Consejo bloquearon a principios de año una petición del gobierno para importar un gran cargamento de armas ante la preocupación de que pudiesen caer en manos erróneas. Como consecuencia de embargo de la ONU, el gobierno de Libia debe solicitar exenciones para la compra de armas.

Un frustrado Dabbashi apuntó que necesitan las armas para luchar contra el grupo radical Estado Islámico y que "las primeras víctimas" de esta negativa sería Europa, agregando que "los terroristas se infiltrarán (...) en la propia Europa". El funcionario pidió a los gobiernos europeos que presionen a los miembros del Consejo para que den el visto bueno a la petición de armas, y culpó a dos actores en concreto, Estados Unidos y Gran Bretaña.

"Quizás no les importe si la emigración continua o no porque están muy alegados de ella", declaró.

Las misiones de Estados Unidos y Gran Bretaña no realizaron comentarios.

Sin avances en las conversaciones de paz, y sin el apoyo del Consejo, el diplomático libio señaló: "Lo haremos a nuestra manera (...) En unos meses, Trípoli estará en manos de las autoridades legítimas libias".