Israel: Netanyahu quiere formar coalición a tiempo

Mientras el reloj corre implacable hacia el plazo de la medianoche, el primer ministro Benjamin Netanyahu se acercaba a un acuerdo para formar nuevo gobierno.

Para evitar que lo desplacen del poder, Netanyahu necesita imprescindiblemente forjar un acuerdo de último minuto con el Partido Hogar Judío.

Con ese partido se aseguraría una mayoría estrecha de 61 bancas en el parlamento de 120 escaños. Pero si no lo logra antes del último minuto del miércoles, el presidente Reuven Riflin debe designar a otra persona para que forme una coalición de gobierno.

Las televisoras israelíes dijeron que el Likud, el partido de Netanyahu, y Hogar Judío se aproximaban a un acuerdo que daría a este segundo partido el control del influyente Ministerio de Justicia.

Una persona allegada a las conversaciones dijo que ambas partes estaban finalizando los detalles del acuerdo, ya que Netanyahu pretendía retener control sobre algunas de las responsabilidades del ministerio en cuestión. El funcionario, que habló con la condición del anonimato por tratarse de negociaciones secretas, dijo que se preveía llegar a un acuerdo antes del plazo.

Después que el Likud ganó las elecciones del 17 de marzo con 30 bancas, parecía fácil que formase una coalición.

Pero las gestiones fracasaron esta semana cuando el canciller Avidgor Lieberman renunció súbitamente y anunció que su partido nacionalista secular Yisrael Beitenu pasaba a la oposición. Eso dejó a Netanyahu dependiente del líder de Hogar Judío, Naftali Bennett, exasistente suyo con el que mantuvo una relación áspera.

Netanyahu se aseguró acuerdos con tres asociados para controlar 53 bancas. Se trata de Kulanu, un partido centrista enfocado en cuestiones económicas, y dos partidos religiosos ultraortodoxos.

Disgustado de que los acuerdos dieran a los partidos ultraortodoxos poder ministerial sobre los servicios religiosos, Bennett se puso exigente. Elegido para desempeñarse como ministro de educación, también exigió el ministerio de justicia para un miembro prominente del partido, Ayelet Shaked, quien es un crítico expreso del aparato judicial.

El partido Hogar Judío está vinculado al movimiento de los colonizadores de Cisjordania. Pese a su disgusto con Netanyahu, era improbable que permitiera la salida del primer ministro, una medida que podría abrir camino al gobierno para la más pacifista Unión Sionista.

Pero aunque se concrete el acuerdo, Netanyahu se quedaría con una mayoría ínfima que lo dejaría vulnerable a las exigencias de cualquier legislador individual de la coalición.

Una coalición estrecha tendría dificultades para aprobar reformas económicas favorecidas por Kulanu. También sería contraria a las iniciativas palestinas de paz y probablemente favorecería la expansión de las construcciones en los asentamientos en terrenos disputados, poniéndola en contra de la comunidad internacional.

Los dirigentes de Likud admiten que ese gobierno no sería efectivo ni duradero, lo que permite a algunos suponer que Netanyahu en definitiva tratará de acercarse a la Unión Sionista y su líder Isaac Herzog, quien insiste en actuar como el líder de la oposición.