Empresas enfrentan riesgos en disputas por tierras

Un nuevo estudio sugiere un enorme riesgo para las empresas globales: Las comunidades locales les disputan casi un tercio de la tierra involucrada en transacciones de tierras comerciales en 12 países de Sudamérica, África y Asia.

El estudio de la Iniciativa de Derechos y Recursos, con sede en Estados Unidos, destaca un tema que analizan el Banco Mundial y las organizaciones de desarrollo en una conferencia internacional que comenzó el jueves en Interlaken, Suiza.

El informe utilizó tecnología de mapeo para analizar más de 153 millones de hectáreas --aproximadamente el tamaño del Golfo de México-- con licencias otorgadas para todo, desde agricultura y silvicultura hasta minería, en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Camboya, Camerún, Liberia, Indonesia, Malasia, Mozambique y Filipinas.

El estudio encontró que al menos el 31% de la tierra se superpone con las reivindicaciones de tierras de indígenas, lo que pone en riesgo unos 5.000 millones de dólares en producción agrícola, la mayor parte de esa suma en Argentina.

Según el estudio, el 84% de las concesiones de soya de Argentina se traslapan con zonas reclamadas por comunidades, lo que podría eventualmente paralizar una producción de 4.600 millones de dólares.

En Camerún, el 83% de todas las concesiones madereras se solapa con bosques de comunidades, lo que pone en riesgo cerca de 0,5% de toda la producción económica anual del país, según el estudio. Y en Filipinas, se prevé que un proyecto minero en tierras en disputa añada un 1% a la producción económica anual del país.

El estudio recomienda que los inversionistas internacionales trabajen previamente a través de un mapeo local y luego examinen las cuestiones a nivel nacional, como las leyes, la corrupción y las protestas.

Jorge Muñoz, un asesor en propiedad de tierras que es uno de los cinco funcionarios del Banco Mundial en la conferencia, dijo que hay un impulso creciente en la comunidad internacional para encontrar la manera de resolver estos problemas, y reconoció que algunas críticas sobre el propio papel del banco al financiar importantes proyectos de desarrollo son legítimas.

Sin embargo, agregó: "Yo no diría que somos parte del problema. Somos una parte importante de la solución".