Obama habla sobre inmigración en fiesta del 5 de Mayo

Durante una fiesta de celebración por el Cinco de Mayo en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama no pudo evitar reflexionar sobre los giros que han dado sus intentos de abordar el tema de la inmigración. "Sólo quiero recordar a todos que el avance no siempre es en línea recta", manifestó.

Ha transcurrido más de un año desde que fue tachado de "deportador en jefe", y ahora está claramente disfrutando de una atmósfera más amigable.

Pero pocas políticas nacionales han planteado a Obama tantos cambios políticos y de políticas como la inmigración. Obama ha sido golpeado duramente por una iniciativa de ley que no prosperó, por críticas de activistas, susceptibilidades en año electoral y ahora una revisión jurídica a sus más recientes acciones ejecutivas. Y su meta de arreglar un resquebrajado sistema de inmigración no se ha conseguido por completo.

"En ocasiones uno tiene que tomar esta desviación y aquella, ir sobre esta montaña y ese valle", dijo a los invitados a la Casa Blanca a celebrar la festividad mexicana.

En la festividad del Cinco de Mayo del año pasado, Obama aún conservaba la esperanza de que los republicanos en la Cámara de Representantes seguirían el ejemplo de sus pares del Senado y aprobarían una reforma integral a las leyes de inmigración. No sucedió y Obama enfrentó una repercusión negativa de grupos defensores de los derechos de los inmigrantes, quienes exigieron que actuara por su cuenta.

Jóvenes activistas le pidieron que ordenara detener la deportación de la mayoría de las personas que viven sin permiso en Estados Unidos. Manifestantes interrumpieron sus discursos y algunos se reunieron afuera de las puertas de la Casa Blanca.

Tras haber aplazado su acción hasta después de la elección de noviembre, Obama realizó algunos de los cambios más extensos a las leyes de inmigración el 20 de noviembre, tomando acción ejecutiva para evitar la deportación de hasta cinco millones de personas, mayormente padres y los jóvenes. El gobierno además estableció nuevas prioridades de aplicación de las leyes migratorias que podrían facilitar que más gente que está ilegalmente en el país permanezca en él.

Marielena Hincape, directora ejecutiva del Centro Nacional para la Ley de Inmigración, dijo que las acciones ejecutivas de Obama equivalieron a "uno de los más significativos cambios en política de inmigración en la última década".

Pero la envergadura de las acciones de Obama ha suscitado cuestionamientos constitucionales. Los principales beneficiarios de las acciones de Obama son los inmigrantes que han estado en el país sin permiso durante más de cinco años pero cuyos hijos son ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes legales. Varios estados impugnaron las acciones y un juez federal detuvo su implementación mientras el caso sigue su curso en las cortes.

Legisladores republicanos han buscado sin éxito detener el financiamiento para el programa, calificándolo como un ejercicio excesivo de la autoridad de Obama.

"La comunidad inmigrante tiene la esperanza de que la implementación de esas acciones ejecutivas es inevitable, pero la demora lastima", dijo Hincape. "Cada día que continuamos sin que se implementen esas acciones ejecutivas significa otro día ocurriendo injusticias en nuestra comunidad".