María Dueñas aprecia la virtud de "La Templanza"

Para María Dueñas la templanza es una virtud cardinal muy difícil de conseguir, especialmente para el personaje principal de su más reciente novela titulada, precisamente, "La Templanza".

"Simplemente es una virtud muy deseable", dijo el lunes en entrevista con The Associated Press, pero en su caso la presenta como "una metáfora un poco retorcida" de lo que vive Mauro Larrea, un español enriquecido por la minería en México que de un día para otro pierde su fortuna.

"Como está desesperado desde el principio, todo arranca con su derrumbamiento, y a partir de ahí su ansia por reconstruirse, sus prisas, sus urgencias, sus incertidumbres, lo que tiene en el cuerpo es todo menos templanza".

La entrevista se realizó en el Palacio de Minería de la Ciudad de México, donde presentaría su libro el martes por la tarde y uno de los lugares en los que trascurre la primera parte de la novela.

"Me ha sorprendido muy gratamente que la promoción se esté realizando aquí, tiene una conexión muy, muy íntima con la novela y eso me gusta mucho", dijo sobre el palacio neoclásico diseñado por el español Manuel Tolsá en el siglo XVIII.

Dueñas explicó las tres principales razones por las que su libro se ha colocado entre los más vendidos en España y diversos países de Latinoamérica desde su lanzamiento en marzo: destacó que tenga una lectura ágil, envolvente y dinámica "que te impulse a seguir leyendo". Personajes muy cargados de humanidad "con nuestras glorias y nuestras miserias", ni buenos ni malos. Y finalmente escenarios que cautivan.

"La Templanza" se desarrolla en México en los tiempos de Benito Juárez y de ahí va hacia la Cuba colonial y Jerez de los grandes bodegueros exportadores de vino.

De hecho, surgió porque la autora quería escribir del vino jerezano y el comercio con Inglaterra. Así descubrió que algunas bodegas se establecieron por los indianos, españoles que emigraron a "hacer la América" y regresaron con fortunas a ostentar a España.

Larrea es uno de ellos. De Castilla va a trabajar como obrero en la minería de la plata en México y se enriquece por su propio trabajo, hasta que llega su mala suerte. Su lucha por recuperar su dinero lo lleva un viaje de regreso a España a la viña de La Templanza, donde hay gente que "se cruza por su vida arrastrándole con pasiones inesperadas que van a cambiar para siempre su destino", dijo Dueñas.

La novela le hizo emprender un intenso trabajo de documentación e investigación por el cual aprendió de minería, política, venta de esclavos, costumbres locales, leyes de comercio del siglo XIX y otros tantos datos de los lugares por los que pasa Mauro.

"A mí me gusta mucho, aprendo mucho y me resulta fascinante, con lo cual trabajo mucho pero lo hago con gusto", dijo Dueñas, quien por un tiempo vivió entre mapas, planos y muchos libros para poder armar su historia.

"Era una niña bastante normal, no era un ratón de biblioteca, pero siempre he sido muy buena lectora, no era una friki de los libros", dijo risueña al aclarar que su carácter también tiene un lado que la ha hecho viajar para seguir los pasos de su protagonista y "pisar las calles".

"Siempre descubres algo que puedes incluir en tu narración", dijo la escritora, cuyo primer viaje a México, realizado años antes de empezar a escribir "La Templanza", lo hizo por carretera de Nuevo Laredo a Zihuatanejo.

Dueñas destacó el valor histórico del jerez que como en su libro está presente en la literatura de Chaucer, Shakespeare y Dickens.

Llevó a "un trasiego constante de algunos elementos culturales, estéticos, casi hasta ideológicos entre los jerezanos y los ingleses", apuntó.

En cambio, el momento en el que se desarrolla su historia el intercambio entre España y México estaba fracturado por la independencia reciente del país americano.

"La travesía en aquellos tiempos era mínimo unas cuatro semanas y de ahí en adelante, dependiendo de las condiciones climatológicas", dijo. "Luego llegaban a Veracruz y les azotaba la fiebre amarilla, todo era incertidumbre, problemas, mucha gente se quedaba en el camino, o sea que era gente muy valiente. Ahora cogemos un avión de Iberia o Aeroméxico y en siete horas estamos en Madrid".

Esta es la tercera novela de Dueñas (Puertollano, Ciudad Real, 1964), doctora en Filología Inglesa y profesora de la Universidad de Murcia, tras las igualmente populares "El tiempo entre costuras" y "Misión olvido", las cuales publicó cuando ya estaba entrada en su cuarta década de vida.

"Yo estoy convencida de que sí, ya escribir con los 40 años cumplidos ya llevas un bagaje detrás", respondió al preguntarle si la edad le dio más sabor a su narración. "Yo no habría sido capaz de escribir lo que he escrito y cómo lo he escrito hace 20 años porque la vida te va dando una experiencia".