Guardiola vuelve a Barcelona y enfrenta a Messi

Con nueve copas de Europa repartidas entre ambos, Barcelona y Bayern Munich bañan en plata el cartel de semifinales que les enfrenta el miércoles en el choque de ida en el Camp Nou. Las letras doradas las ponen Lionel Messi y Pep Guardiola, el ex entrenador barcelonista que regresa a su casa para medir fuerzas con su más brillante discípulo.

El palmarés de ambas entidades centenarias y el marco de una penúltima ronda continental bastan por sí solos para resaltar la trascendencia del cruce; pero la tensión emocional añadida responde a los dos indiscutibles protagonistas de la cita, que se reencontrarán por vez primera en partido oficial desde que Guardiola decidió dejar el Barsa en 2012, cerrando una brillante época en que recolectó 14 títulos de 19 posibles.

El brillo también se percibió en los ojos del entrenador en la previa del martes, cuando se mostró visiblemente emocionado. "Tengo muchos recuerdos y es un gran momento para mí. No es un partido normal, pero estoy por el trabajo", comentó con voz entrecortada Guardiola. "Sabía que este momento llegaría tarde o temprano. La bienvenida será buena y, si no, también estará bien. La gente apoyará a su equipo".

Messi ganó su cuarto y más reciente Balón de Oro al poco de abandonar el técnico la entidad catalana, y no ha vuelto a celebrar una Champions desde entonces, vapuleado precisamente por el Bayern con global de 7-0 en las semis de hace dos años, luego eliminado en cuartos por el Atlético de Madrid, eventual subcampeón.

"El año pasado fue difícil para mí por lo que pasé fuera de la cancha y las lesiones. Por suerte, este empezó de forma totalmente diferente. Las sensaciones son buenas y estamos tranquilos", explicó Messi, en su primera comparecencia oficial desde 2013. "Aprendí mucho con Guardiola e intenté seguir creciendo cuando se fue. No volvimos a hablar. La motivación es el partido", zanjó el rosarino, a quien Guardiola consideró imparable.

"Si está como intuyo que está, no hay defensa ni entrenador que le pueda parar. Es imposible. Es demasiado bueno. El talento no se defiende, hay que intentarlo de otra manera", expuso el timonel.

Obviando el presente curso, en que Messi totaliza 51 dianas y 26 asistencias en todas las competiciones y se exhibe como futbolista total, la mejor versión del astro argentino surgió bajo la dirección de Guardiola, quien también cuenta tres títulos europeos con el Barsa: dos como entrenador, otro como futbolista.

El desgaste entre ambos se hizo evidente en el tramo final de la etapa del técnico, que optó por tomarse un año sabático antes de fichar por el Bayern. El relevo en el club azulgrana lo asumió Tito Vilanova, fallecido tras conquistar la liga española, y luego Gerardo Martino, rosarino como Messi, pero incapaz de exprimir el máximo talento de su paisano.

Aparentemente superadas las tensiones que afloraron a principios de año con su actual técnico, Luis Enrique, Messi anda enchufado en el tramo decisivo de la tercera temporada post-Guardiola, en que el Barsa es también finalista de la Copa del Rey y lidera el campeonato con dos puntos de ventaja sobre el Real Madrid, con tres fechas pendientes.

"Lo que pasó ya pasó. No tenemos ningún problema con Luis Enrique. La relación es buena, como con el resto de compañeros", afirmó Messi. "Fuimos de menor a mayor y estamos con muchas ganas. El míster nos dio libertad de escoger un poco la posición, pero depende de cómo se vaya dando el partido".

El Bayern alcanza la cita tras la conquista de su tercera liga consecutiva, aunque cayó en semifinales de copa ante el Borussia Dortmund, perdió en la eliminatoria al punta Arjen Robben y vio como el goleador Robert Lewandowski sufría una fractura en el rostro que le obligará a jugar con máscara.

Las ausencias condicionan a Guardiola, pues el creativo Franck Ribery y el central David Alaba, claves en la construcción, tampoco estarán disponibles. "Ellos parten con ventaja por el talento. Nadie le ha quitado la pelota al Barsa, porque es un equipo parido para tenerla. Pero mi mensaje será el de siempre", insistió el técnico catalán.

El Barsa tan solo lamenta la baja del defensor Jeremy Mathieu y se siente fuerte, física y mentalmente, para retar al único equipo capaz de doblegarle en las últimas 32 citas europeas en su estadio, aunque en aquella ocasión no jugó Messi.

"Esperamos un partido distinto. Para nosotros los lesionados no fueron excusa y tampoco servirá mañana para ellos", consideró el argentino, quien junto con Neymar y Luis Suárez forma una tripleta ofensiva temible: 108 dianas anotadas en el curso. El uruguayo se motiva especialmente en la Champions, donde acumula seis dianas en siete partidos, y va como un cohete en la liga, con un doblete y un triplete en la última semana.

El bagaje emocional ya es otra cosa, en una entidad acostumbrada a mirarse el ombligo y a la que parece incomodar el regreso de su técnico más exitoso con el club que mayor herida dejó en tiempos recientes.

"Nos conocen bien. Son intensos en defensa y tienen recursos en ataque, pero a nuestros puntas es difícil pararlos", subrayó Luis Enrique.

Como antídoto, como siempre, aparece Messi, presente en la previa y esperado en la cancha, con el prestigioso cruce Barsa-Bayern de inmejorable reclamo.