Líderes religiosos piden que persista activismo en Baltimore

Seis días después de los disturbios ocurridos en Baltimore por la muerte de Freddie Gray, la alcaldesa Stephanie Rawlings-Blake levantó el domingo el toque de queda en tanto que diversos líderes religiosos pidieron que persista el activismo hasta alcanzar la justicia.

Una multitud jubilosa de centenares de personas oraron y cantaron himnos de los derechos civiles durante una manifestación frente a la alcaldía. La movilización pacífica del domingo tuvo lugar dos días después de que la máxima fiscal de la ciudad, Marilyn Mosby, anunciara la presentación de cargos penales contra los seis agentes implicados en el arresto del afroestadounidense Gray, que tenía 25 años.

Todos los oradores exhortaron a la multitud a que no desista sólo porque los agentes fueron acusados y afrontan juicio.

El reverendo Jamal Bryant, un activo dirigente de las protestas que han tenido lugar después del arresto de Gray el 12 de abril y la muerte de éste una semana después, suscitó una estruendosa aclamación cuando se pronunció por que los seis agentes sean enviados a prisión.

"Esto debe continuar hasta que a los seis agentes les cambien el uniforme azul por uno anaranjado (del uniforme de los reclusos)", señaló Bryant.

La reverenda Lisa Weah, pastora de la Iglesia Bautista Nueva Belén, ubicada en el vecindario en el que vivía Gray, pidió que no pierda inercia la demanda de justicia equitativa para todos.

"Nuestra oración es que Baltimore sea modelo para el resto de la nación", agregó.

La policía dijo el domingo que 486 personas fueron arrestadas desde el 23 de abril y que 113 agentes resultaron heridos durante los disturbios y protestas. No se dio a conocer el nivel de las lesiones sufridas por los agentes.

A principios de semana, la policía dijo que de casi 100 agentes heridos, 13 estaban incapacitados y 15 fueron asignados a funciones de oficina.

El toque de queda, en el que los habitantes debían permanecer en casa, regía de las 10 de la noche a las 5 de la mañana. Las autoridades tenían previsto inicialmente que durara hasta el lunes al amanecer.

Después de los disturbios del lunes pasado, las protestas fueron pacíficas en tanto que las tensiones se disiparon el viernes con el anuncio de la presentación de los cargos.

La alcaldesa Stephanie Rawlings-Blake anunció en un comunicado el levantamiento de la medida.

"Mi principal prioridad al instituir el toque de queda fue garantizar la paz, la seguridad, la salud y el bienestar a nivel público de los ciudadanos de Baltimore", dijo la alcaldesa demócrata. "No fue una decisión fácil, pero me pareció necesaria para contribuir al restablecimiento de la calma en nuestra ciudad".

La procuradora Mosby dijo que Gray murió debido a una factura que sufrió en el cuello cuando lo trasladaban dentro de un furgón policial. El viernes, la fiscal estatal Marilyn Mosby acusó a los agentes que participaron en el arresto y traslado de Gray.

De los seis agentes, uno fue acusado de homicidio en segundo grado; tres de homicidio involuntario y dos de agresión en segundo grado.

Mosby dijo que Gray se fracturó el cuello porque lo colocaron acostado con la cabeza hacia adelante en la camioneta e iba con las manos esposadas y con grilletes en los tobillos. El detenido se golpeó contra las paredes del pequeño compartimiento metálico de la camioneta.

La policía dijo que los agentes que lo arrestaron desoyeron los pedidos de ayuda de él porque pensaron que estaba fingiendo y le negaron atención médica reiteradamente.

Los disturbios y saqueos estallaron el lunes pasado horas después del funeral de Grey. El toque de queda fue impuesto el martes tras una noche de violencia, saqueos e incendios. Unos 3.000 efectivos de la Guardia Nacional fueron desplegados en la ciudad a la par de 1.000 agentes adicionales, incluidos algunos provenientes de otros estados.

El gobernador de Maryland, el republicano Larry Hogan, dijo que la Guardia Nacional y los policías externos saldrán de la ciudad en los próximos días.

"Creemos que es hora de que la comunidad regrese a la normalidad", declaró Hogan. "Ha sido una semana muy difícil pero hemos preservado la seguridad de todos".

La representación en Maryland de la organización Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) envió una carta a la alcaldesa el sábado en la que dijo que el toque de queda era "impuesto de manera arbitraria y selectiva" para desbaratar protestas pacíficas e impedir que los medios de prensa cubrieran adecuadamente la actividad policial.

"El toque de queda tiene un efecto apabullante sobre la capacidad de los residentes de Baltimore para proseguir su vida cotidiana libres de temor o de arrestos arbitrarios", se dijo en la carta.

El representante demócrata Elijah Cummings, de Maryland, afirmó el domingo que solicitará al presidente Barack Obama y a los líderes del Congreso que envíen una delegación bipartidista "para que examinen los acontecimientos en Baltimore".