El primer ministro japonés Shinzo Abe visitará el jueves la planta nuclear averiada de Fukushima a fin de sosegar la intranquilidad entre la ciudadanía por el agua radiactiva que se está filtrando del complejo hacia el Pacífico.

Durante su recorrido de tres horas por la planta, Abe examinará algunos de los 1.000 tanques que almacenan agua radiactiva, equipo para el tratamiento de aguas y una represa con sustancias químicas instalada a lo largo de la costa, medidas dirigidas a controlar las filtraciones. También conversará con trabajadores, dijeron las autoridades.

"Hoy ingresaré en la planta de Fukushima Dai-Ichi", dijo Abe en una declaración difundida en su página oficial de Facebook. "Haré mi máximo esfuerzo para proteger la salud de las personas y el mar", agregó.

Las firmes garantías que Abe hizo a principios de mes al Comité Olímpico Internacional de que las filtraciones están "bajo control" tuvieron un efecto indeseado en el país, porque muchos japoneses creen que maquilló los problemas de la instalación.

Las autoridades japonesas han reconocido que agua subterránea contaminada con filtraciones radiactivas se ha derramado en el Pacífico desde poco después de las fusiones y explosiones que siguieron al sismo y tsunami del 2011.

"El primer ministro esperaba dar un vistazo de primera mano a la planta, para poder presentar las instrucciones apropiadas", dijo el miércoles el secretario jefe del gabinete, Yoshida Suga.

El gobierno ha intensificado sus esfuerzos para contener las filtraciones a medida que empeora el manejo "caótico" por parte del operador de la planta, Tokyo Electric Power Co., dijo Suga.

La visita de Abe prevista para el jueves será su segunda a la planta desde que asumió el cargo en diciembre, cuando efectuó su primer recorrido en autobús.

Horas antes de que la ciudad de Tokio fuera escogida el 7 de septiembre como sede de los Juegos Olímpicos de 2020, Abe dijo en un discurso que los contaminantes radiactivos de las filtraciones no tenían consecuencias para el agua de la bahía cercana a la planta. Tokio no está en peligro, insistió.