Acuerdo para finalizar recolección de llamadas por la NSA

Líderes en la Cámara de Representantes federal alcanzaron un acuerdo para aprobar una ley que pone fin a la polémica recolección de registros de llamadas telefónicas nacionales por parte de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) pero el futuro de la legislación es incierto en el Senado.

La Comisión Judicial de la Cámara aprobó por mayoría abrumadora de 25-2 el jueves la versión más reciente de una legislación conocida como Ley de Libertad USA. La medida busca ordenar la propuesta del presidente Barack Obama de poner fin al almacenamiento de los registros telefónicos. Eso permitiría a la agencia solicitar ciertos registros que las compañías telefónicas mantienen en su poder siempre que medie una orden judicial por investigaciones de terrorismo.

La autoridad para recoger esos registros y otras medidas de vigilancia contempladas en la Ley Patriota expiran el 1 de junio a menos que el Congreso apruebe una ley que vuelva a autorizarlos. La ley recién aprobada haría eso con cambios pero líderes en el Senado han presentado una iniciativa que volvería a autorizar esas disposiciones permiten a la NSA seguir almacenando registros.

Una ley similar a la aprobada por la Comisión Judicial fue aprobada por el pleno de la Cámara el año pasado por 303 a 121 con votos de ambos partidos, pero no fue aprobada por reducido margen en el Senado. El presidente de la Comisión Judicial, Bob Goodlatte, dijo que las cláusulas fueron negociadas cuidadosamente con la Comisión de Inteligencia y las agencias de ese sector.

Durante la audiencia, legisladores dijeron que se alcanzó un acuerdo para presentar la Ley de Libertad USA al pleno sin tener que pasar por la Comisión de Inteligencia, donde muchos republicanos apoyan que la NSA siga recopilando los registros de llamadas.

La recolección de llamadas en líneas fijas por parte de la NSA --que incluye horas, fechas y números pero no el contenido de las llamadas-- fue uno de los aspectos más polémicos del programa dado a conocer por Edward Snowden, ex analista de seguridad de la NSA. Algunos funcionarios de la agencia se opusieron al programa y evaluaciones independientes consideraron que tuvo escaso valor como herramienta contra el terrorismo.

Goodlatte dijo que la Cámara crearía un "programa más reducido, mejor enfocado" que permitiría a la NSA seguir a la caza de conexiones entre residentes de Estados Unidos y terroristas.