Tailandia no ve un culpable claro por muerte de un reportero

Cinco años después de que un video reportero de Reuters muriera 2010 durante una protesta en Tailandia, un tribunal dijo el jueves que su retrasada investigación sobre el suceso no había logrado determinar si el disparo fatal fue obra de soldados tailandeses o de los manifestantes.

Era probable los inconcluyentes hallazgos del proceso alimentasen las críticas de que el gobierno militar que administra el país intenta minimizar los sucesos de 2010, cuando el ejército realizó una violenta represión de las protestas contra el gobierno.

El camarógrafo japonés Hiroyuki Muramoto murió el 10 de abril de 2010 cuando cubría los peores episodios de la violencia política que sufrió el país en varios años. Soldados tailandeses con munición real y balas de goma dispararon hacia la multitud para dispersar a los inconformes acampados en la capital. El ejército ha acusado a los manifestantes de disparar munición real y lanzar granada durante los choques.

El Departamento de Investigación Especial del país publicó un informe en 2011 indicando que la muerte de Muramoto no parecía deberse a las fuerzas de seguridad, contradiciendo hallazgos preliminares que provocaron dudas de si las autoridades intentaban absolver al ejército.

El jueves, la Corte Penal de Bangkok del Sur dijo que su pesquisa no había logrado determinar un culpable. "No se sabe quién realizó la acción", ya que no se pudo determinar la clase de arma o la bala utilizada que mató al reportero, ni tampoco la trayectoria del disparo.

La investigación sólo pudo concluir que Muramoto, de 43 años, murió por una bala a gran velocidad que entró por la parte superior izquierda de su pecho y salió por la parte de atrás de su brazo izquierdo.

Tailandia ha recibido críticas por el lento avance de las investigaciones sobre las más de 90 muertes registradas durante las protestas masivas de 2010.

Otras 1.400 personas resultaron heridas, muchas con heridas de bala. Muramoto fue uno de los dos periodistas que murieron en las 10 semanas de protestas masivas y escaramuzas callejeras, que convirtieron partes de la ciudad en una zona en guerra. El ejército autorizó el empleo de munición real en varias áreas.

La conclusión de la corte es "inesperada", señaló Jessada Jandee, abogada que representa a las familias de Muramoto y otros dos manifestantes que murieron ese día. Las familias quieren buscar una forma de apelar el veredicto, señaló.

Las autoridades tailandesas tienen una larga tradición de proteger al personal militar de procesos judiciales relacionados con violencia política. Otras pesquisas posteriores a 2010 han atribuido algunas muertes a soldados tailandeses, pero no se han tomado medidas contra ningún militar.