FAA cuestionó la salud mental de piloto de Germanwings

Hace cinco años, la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés) puso en entredicho la aptitud mental del piloto de Germanwings que estrelló una aeronave contra los Alpes Franceses hace un mes, pero de todas maneras le expidió la licencia estadounidense de piloto, luego de que su médico alemán confirmara que se había recuperado en su totalidad de una depresión severa, según se muestra en registros gubernamentales.

Los registros, publicados en internet por la FAA en respuesta a solicitudes amparadas en la Ley de Acceso a la Información, demostraron que Andreas Lubitz solicitó una licencia estadounidense de piloto cuando era empleado de Lufthansa, la compañía matriz de Germanwings, y recibía entrenamiento para convertirse en piloto comercial en una escuela de vuelo en Phoenix en 2010. Como parte de la solicitud, inicialmente entregó a la FAA una ficha médica en la que constaba que no tenía de trastornos mentales. Más tarde volvió a presentar la solicitud reconociendo que había recibido tratamiento por una depresión severa entre 2008 y 2009.

La FAA inicialmente le envió a Lubitz una carta en la que se le advertía que su solicitud de licencia podía ser rechazada y le otorgó 30 días para entregar un documento médico en el que se describiera el tratamiento, así como su condición actual. Se le otorgó la licencia luego de que entregara cartas de su doctor en las que describió el tratamiento y la confirmación de una recuperación plena.

Lubitz había sufrido de depresión severa debido a que era incapaz de lidiar con "condiciones modificadas de vida", de acuerdo a las cartas. Lubitz fue medicado con Cipralex y Mirtazapin, que, junto con terapia, "le permitieron desarrollar suficientes recursos para lidiar con situaciones similares en el futuro", escribió en el documento el médico, cuyo nombre fue tachado por la FAA.

Los fiscales creen que Lubitz estrelló de manera intencional el vuelo 9525 de Germanwings en su ruta de Barcelona a Dusseldorf el 24 de marzo. Registros de voz en la cabina indican que Lubitz dejó afuera de la misma al piloto, una vez que éste se levantó para ir al baño. En las grabaciones se puede escuchar al capitán exigirle que lo deje pasar e intentando derribar la puerta.

Lubitz y el resto de las 149 personas a bordo fallecieron en el accidente.