Baltimore en calma tras toque de queda

Las escuelas reabrieron y la tranquilidad volvió a reinar en Baltimore después de un toque de queda nocturno que fue vigilado por 3.000 policías y guardias nacionales.

El sistema escolar reabrió y se aprestaba a reanudar los deportes y otras actividades después de clases. Los disturbios que provocaron la implantación de la medida comenzaron el lunes cuando las escuelas secundarias concluyeron sus actividades y los estudiantes chocaron con la policía cerca de una red de transportes.

El toque de queda que había comenzado a las 10 de la noche del martes terminó el miércoles a las 5 de la madrugada sin noticias de altercados en las primeras horas del día. El tráfico matinal circulaba en la mayoría de las calles del centro.

Pero la normalidad es temporal, ya que el toque de queda debía reanudarse a las 10 de la noche del miércoles. Y en un espectáculo deportivo inusual en la historia de las Grandes Ligas, el juego del miércoles de los Orioles de Baltimore en Camden Yards fue cerrado al público por motivos de seguridad. Los palcos de la prensa estaban repletos, pero las gradas estaban vacías cuando se lanzó la primera pelota.

Los activistas dejaron claro que seguirán presionando en busca de respuestas al caso de Freddie Gray, el hombre negro de 25 años cuya muerte en circunstancias poco claras mientras estaba en manos de la policía desencadenó los disturbios.

Unas pocas docenas de manifestantes se congregaron frente a la oficina de la fiscal general de Baltimore en reclamación de justicia. Los organizadores dijeron que apoyaban a la fiscal estatal Marilyn Mosby, que asumió en enero y prometió durante su campaña hacer frente a las prácticas policiales agresivas.

Se prevé que la oficina de la fiscal reciba un informe policial el viernes. Después deberá decidir si cabe entablar cargos contra los seis policías que arrestaron a Gray.

La medida había comenzado de forma poco prometedora el martes por la noche cuando unos 200 manifestantes ignoraron las primeras advertencias de la policía y las súplicas de activistas y líderes religiosos de la comunidad de que se dispersaran

Algunos lanzaron botellas de agua o se tumbaron en el suelo. Policías protegidos por escudos antimotines lanzaron latas de gases lacrimógenos y emplearon gas pimienta contra la multitud, y avanzaron poco a poco para repeler a la gente. Los manifestantes recogieron las latas y las lanzaron contra los agentes. Pero la muchedumbre se dispersó con rapidez y en cuestión de minutos se vio reducida a unas docenas de personas.

Poco antes de la medianoche del martes, el comisionado de policía de Baltimore, Anthony Batts, declaró que el toque de queda era un éxito. "No tenemos mucho movimiento en la ciudad en general", afirmó. "Creo que lo mejor de esta noche es que los ciudadanos están seguros y la ciudad está estable. Debemos mantenerlo así".

La policía dijo que 35 personas fueron arrestadas después del comienzo del toque de queda.

En una entrevista transmitida el miércoles en un programa matutino, el presidente Barack Obama afirmó que los disturbios demostraban que los departamentos de policía deben inspirar más confianza en las comunidades negras.

El presidente agregó que también hay que hacer frente a problemas subyacentes como escasa educación, drogas y oportunidades laborales limitadas.

Los enfrentamientos se produjeron tras un día de alta tensión pero relativa calma en Baltimore, que sufrió saqueos e incendios el lunes, en los peores disturbios en la ciudad desde 1968.

Policías, líderes comunitarios y muchos vecinos condenaron los actos de violencia, y cientos de voluntarios acudieron el martes para barrer las calles de cristales y otros restos.

El gobernador, Larry Hogan; la alcaldesa Stephanie Rawlings-Blake, y otros funcionarios públicos se presentaron a lo largo del día y prometieron recuperar y restaurar el orgullo a la ciudad.

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Los periodistas de Associated Press Juliet Linderman, Matthew Barakat, Tom Foreman Jr., Jessica Gresko y Jeff Horwitz contribuyeron a este despacho.