Colorado: Sobrevivientes narran detalles de masacre en cine

Katie Medley, con nueve meses de embarazo y en cuclillas entre asientos de una sala de cine llena de gas lacrimógeno, disparos y gritos, miró el rostro ensangrentado de su esposo Caleb y dijo a un amigo, "él está muerto, está muerto".

Prodeo Et Patria tenía 14 años esa noche, y estaba sentado con sus padres en medio de las 421 personas que estaban mirando un estreno de medianoche de una película de Batman. Pensó que los disparos eran una broma, hasta que su padre le ordenó que se tirara al suelo, donde alguien pateó sus anteojos en el caos.

Su padre le dijo que corriera y se negó a dejar a su madre, cuyo brazo y pie estaban destrozados por balas. El señor cargaba a su esposa en la espalda y todos lograron llegar juntos a una puerta de salida. "Fue cuando sentí por primera vez que había recibido un disparo", testificó Patria.

Ellos estuvieron entre los primeros de muchos testigos de la fiscalía en el juicio que busca la pena de muerte para James Holmes, y su conmovedor testimonio dejó en claro la determinación del Estado para que los miembros del jurado conozcan la masacre ocasionada por Holmes en el interior de una sala cinematográfica del suburbio de Denver el 20 de julio de 2012.

El juez Carlos A. Samour Jr. advirtió al jurado al inicio del juicio que no permitiera que las simpatías ni las emociones influyeran en su discernimiento. El equipo de la defensa ha admitido que Holmes fue el asesino, esperando enfocarse no en el crimen en sí o en los daños persistentes, sino en lo que ve como el único aspecto que debe resolver el jurado: si Holmes estaba legalmente demente al momento de los hechos.

Pero en este primer largo día de testimonios, el juez rechazó reiteradamente objeciones de la defensa a detalles particularmente horripilantes y trágicos. Los abogados defensores no interrogaron a ninguno de los testigos de la sala de cine.

La abogada defensora Katherine Spengler argumentó que fotografías espantosas presentadas, una grabación de una llamada al servicio de atención de emergencias en la que se escuchan alaridos y gritos, y las palabras "víctima ensangrentada" que un testigo escribió sobre un diagrama del cine sirvieron únicamente para enardecer al jurado. El juez desechó las mociones de Spengler con el argumento de que la evidencia es relevante y describe claramente un crimen horroroso.

Los fiscales dijeron que demostrarán más allá de una duda razonable que el acusado estaba cuerdo y por lo tanto es culpable y debe ser ejecutado. Holmes se declaró inocente por motivos de demencia; la defensa espera que el jurado lo sentencie a reclusión indefinida en una institución para enfermos mentales.

El martes fue el primer día de testimonios en un juicio que se espera dure cuatro meses o más. Si la fiscalía prosigue el caso hasta agosto, el peso acumulativo del sufrimiento de las víctimas podría dificultar más el trabajo de la defensa.

Quizá el testimonio que más llamó la atención fue también el más corto hasta ahora, y provino de Caleb Medley, un aspirante a comediante quien perdió un ojo, quedó paralítico y habla con dificultad después de que Holmes disparó una bala que le penetró en el cerebro.

Los fiscales le hicieron únicamente dos preguntas: ¿Estaba casado con Katie? ¿Estaba esa noche en el cine?

Desde una silla de ruedas respondió la primera pregunta con un "Sí" emitido con voz entrecortada más parecida a un gruñido.

A la segunda pregunta respondió señalando las letras Y, E, S (Sí) en un cartel con las letras del alfabeto.

Los miembros del jurado deben decidir si Holmes era capaz de diferenciar el bien del mal cuando ingresó al cine, lanzó gas lacrimógeno, mató a 12 personas y lesionó a 70 más. Holmes está acusado de homicidio premeditado, intento de homicidio, un cargo por explosivos y por cometer un acto de violencia por el caos que ocasionó.