Colombia: gobierno dividido por fumigaciones de cocales

El gobierno colombiano se mostró dividido el martes sobre un informe que recomendó la suspensión de las aspersiones con glifosato sobre los cultivos de coca.

El Ministerio de Salud aseguró el lunes que el químico con el que se fumigan las plantaciones de coca en el país podría causar cáncer, según la Organización Mundial de la Salud, y pidió suspender de inmediato las fumigaciones con ese plaguicida.

Pero el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón sostuvo a los periodistas que "debe prevalecer el bien común y lo que no nos puede pasar es que lleguemos, por ausencia de un análisis más detallado, a perder herramientas que de una u otra manera contribuyen francamente a reducir el narcotráfico".

Agregó que "me preocupa es que en los sitios donde se ha dejado de hacer aspersión... la verdad es que se han incrementado los cultivos de coca".

En tanto, el embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker, dijo en la jornada que "usar o no usar glifosato es decisión soberana del gobierno de Colombia y respetamos eso plenamente".

En declaraciones a reporteros en el centro de Bogotá, el diplomático añadió que su país tiene muchas otras maneras de cooperar con Colombia en la lucha contra el narcotráfico.

La Defensoría del Pueblo, una de las entidades encargadas de velar por los derechos humanos, emitió un comunicado en el que respaldó al Ministerio de Salud y detalló que luego de visitar el sureño departamento de Putumayo y escuchar el testimonio de indígenas pudo comprobar los efectos nocivos del glifosato.

En las dos últimas décadas, más de 1,6 millón de hectáreas han sido fumigadas con el herbicida para matar las plantas de coca, de cuyas hojas se obtiene la cocaína. Contratistas estadounidenses llevan a cabo parte del programa.

Según un informe conjunto del año pasado de las autoridades colombianas y Naciones Unidas, Colombia no logró reducir las 48.000 hectáreas sembradas con hoja de coca pero sí disminuyó la producción de cocaína.

De acuerdo con el mismo informe, los cultivos de coca atacados mediante aspersión aérea se redujeron ostensiblemente. Mientras en 2012 fueron fumigadas más de 100.000 hectáreas, en 2013 pasaron a un poco más de 47.000. La erradicación manual también disminuyó: en 2012 fueron 30.486 hectáreas y 22.056 en 2013.