Alcaldesa de Baltimore impone toque de queda tras disturbios

Agitadores hicieron caer en el caos una parte de Baltimore el lunes, incendiaron una farmacia y varios vehículos policiales y lanzaron ladrillos contra los agentes horas después que miles de personas asistieran a los funerales de un hombre que murió de una severa lesión vertebral bajo custodia de la policía.

El gobernador declaró estado de emergencia y llamó a la Guardia Nacional para restaurar el orden, y la secretaria federal de Justicia, Loretta Lynch, en su primer día en el cargo, dijo que enviará a la ciudad a autoridades del Departamento de Justicia en los próximos días. Se impuso un toque de queda diario durante una semana, a partir del martes entre las 10 p.m. y las 5 a.m., informó la alcaldesa. Por lo menos hubo 15 policías lesionados y dos decenas de personas arrestadas. Dos agentes permanecían hospitalizados, según la policía.

"La Guardia Nacional representa la última opción para restaurar el orden", dijo el gobernador Larry Hogan en una conferencia. "No tomé esta decisión a la ligera".

Policías equipados con cascos y escudos ocasionalmente rociaron con gas pimienta a los manifestantes. Sin embargo, durante gran parte de los disturbios, dependieron de sus formaciones para contener a la muchedumbre.

El disturbio del lunes es el más reciente hecho provocado por la misteriosa muerte de Freddie Gray, cuyo fatal encuentro con los oficiales vino en medio de un debate nacional sobre el uso policiaco de la fuerza, especialmente cuando se involucra a sospechosos negros. Gray era afroestadounidense. La policía se ha negado a especificar las razas de los seis oficiales que estuvieron involucrados en su arresto, todos ellos suspendidos con goce de sueldo mientras se realiza la investigación.

Las autoridades de emergencia constantemente eran superadas en número durante sus intentos de restaurar la calma. Los bomberos que intentaron apagar un incendio en una farmacia CVS vieron obstaculizados sus esfuerzos luego de que alguien abrió agujeros en la manguera conectada a la toma de agua, salpicando toda la calle y los edificios cercanos. El lunes por la noche, el portavoz de la alcaldía, Kevin Harris, confirmó que un gran incendio en el este de la ciudad también estaba relacionado a los disturbios. Dijo que el Centro de Transformación Mary Harvin estaba en construcción y no se creía que hubiera alguien en el lugar al momento de comenzar el fuego.

El olor a neumáticos quemados se esparció en el aire de un vecindario donde jóvenes saqueaban una licorería. La policía observó de cerca mientras las personas bebían el alcohol robado. Las calles estaban llenas de basura y cristales, y se localizaron cinco pequeños incendios. Una persona intentó gritar con un megáfono desde una iglesia, mientras dos automóviles se quemaban.

"Muchas personas han pasado generaciones construyendo esta ciudad para que sea destruida por vándalos, que de una manera por demás insensible, intentan destruir todo por lo que hemos peleado, derribando negocios, y destruyendo propiedades, cosas que sabemos pueden afectar a nuestra comunidad durante años", comentó la alcaldesa Stephanie Rawlings-Blake.

La familia de Gray se vio sorprendida por la violencia y mantuvo un perfil bajo; en lugar de eso, esperaban organizar una marcha pacífica para finales de la semana, informó el abogado familiar, Billy Murphy. Aseguró que no sabía que se darían los disturbios e hizo un llamado a la calma.

"Ellos no querían que este movimiento nacional se viera manchado por la violencia", dijo. "No tiene sentido".

La policía pidió a sus padres que localizaran a sus hijos y los llevaran a casa. Muchas de las personas en las calles parecían jóvenes afroestadounidenses, con mochilas y pantalones kaki que son parte de los uniformes de muchas escuelas públicas de la zona.

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Los periodistas de The Associated Press Juliet Linderman y Jeff Horwitz contribuyeron a este reporte.