El Partido Socialista Brasileño decidió el miércoles abandonar la coalición gobernante del país sudamericano, con lo cual entregaría dos ministerios a su cargo, anunciaron dirigentes de la agrupación.

Su salida de la base que sustenta a la presidenta Dilma Rousseff es una señal de que el presidente del partido, Eduardo Campos, gobernador del estado nororiental de Pernambuco, se postulará a disputar la presidencia en las elecciones de 2014. Rousseff se perfila como candidata a la reelección en los comicios del próximo año.

El Partido Socialista Brasileño, un histórico aliado del Partido de los Trabajadores, de Rousseff, deberá dejar el gobierno en el que ocupa el Ministerio de Integración Nacional, responsable de obras de desarrollo, así como la Secretaría de Puertos, encargado de las terminales marítimas y fluviales del país.

"Estamos dejando el gobierno, entregando las funciones que ocupamos", declaró Campos a periodistas después de un encuentro del comité ejecutivo de su partido, aunque aclaró que no pasará a integrar el bloque de oposición al gobierno.

"No vamos de ninguna forma entregar los cargos para estar en la oposición. Vamos a seguir dando apoyo en aquello que entendemos ser correcto", declaró Campos, quien en los últimos meses ha irritado a integrantes del gobierno con sus críticas a la administración de Rousseff.

Dijo que la salida de la coalición oficialista deja a su movimiento en libertad de discutir una posible candidatura presidencial en las elecciones de 2014.

Encuestas recientes de opinión indican que Campos tiene alrededor de 5% de apoyo frente a cerca de 40% para Rousseff, favorita para la reelección.

Aún sin el concurso de los socialistas, Rousseff comanda la mayor coalición política con 16 partidos aliados en el Congreso, por lo que su salida tendrá poco impacto en votaciones decisivas en el poder legislativo.