El pistolero del Astillero Naval de Washington visitó dos hospitales en las semanas previas a la balacera, pero no dijo que estaba deprimido ni que pensara hacerse daño a sí mismo o a otros, indicó el miércoles el Departamento de Asuntos de los Veteranos.

Aaron Alexis, un ex reservista de la Armada que mató a 12 personas el lunes antes de morir en un tiroteo con la policía, se quejó de padecer insomnio durante una visita el 23 de agosto a la sala de urgencias del Centro Médico de Asuntos de los Veteranos en Providence, Rhode Island. Se le recetaron píldoras para dormir y se le aconsejó que diera seguimiento a su problema con un médico.

Cinco días después hizo una visita similar al hospital para veteranos de guerra en Washington, donde volvió a quejarse de no poder dormir debido a su horario de trabajo. Se le dieron más píldoras para el sueño.

El VA (siglas en inglés del departamento de los veteranos) emitió su comunicado en momentos en que los investigadores siguen enfocándose en los problemas de salud mental del hombre de 34 años, que según las autoridades policiales enfrentaba un problema de paranoia y había reportado escuchar voces y que alguien lo seguía.

Por ejemplo, dos semanas antes de su visita a la sala de urgencias, se quejó ante la policía en Rhode Island de que había personas que le hablaban a través de los muros y techos de su habitación de hotel y le enviaban vibraciones de microondas a su cuerpo para quitarle el sueño. La policía de Newport le avisó a la base naval, pero ya no recibió más noticias sobre el tema.

A pesar de las aparentes preocupaciones por su salud mental y roces con las autoridades policiales en el pasado, Alexis conservó su autorización para ingresar a las instalaciones restringidas cuando llegó a Washington a fines de agosto con el fin de ocupar un puesto como empleado de tecnología de la información en una compañía de cómputo relacionada con actividades de defensa.

Utilizó una credencial válida para tener acceso al amplio Astillero Naval y al Edificio 197, llevando consigo una pistola que tenía los enigmáticos mensajes de "mejor de esta forma" y "mi arma ELF", de acuerdo con un documento policial revisado por The Associated Press. Hasta el momento se desconoce el significado de esas palabras.

Aún no se sabe el móvil del tiroteo, aunque los investigadores se han enfocado en la salud mental de Alexis y el comportamiento preocupante que presentó en las semanas previas a la masacre.

Alexis se había inscrito a los servicios de salud para veteranos en febrero de 2011, y cada mes recibía pagos de 395 dólares por discapacidad debido a problemas ortopédicos y zumbidos en los oídos.

Por su parte, la madre de Alexis dijo el miércoles que desconoce por qué su hijo abrió fuego sobre oficinistas durante una masacre que se extendió más de media hora, hasta concluir en una balacera con la policía.

Cathleen Alexis leyó un breve comunicado dentro de su casa en Nueva York, con la voz temblorosa. No quiso salir ante las cámaras ni aceptó preguntas de un reportero.

"Aaron está ahora en un lugar donde ya no puede hacerle daño a nadie, y eso me alegra", afirmó Cathleen Alexis. "A las familias de las víctimas, lamento muchísimo que esto haya ocurrido. Tengo el corazón roto".

Las autoridades dicen que en la masacre Alexis tenía consigo una pistola que le quitó a un agente dentro del edificio y una escopeta Remington 870 Express obtenida legalmente, un arma de fuego que no estaría cubierta bajo una propuesta de restricciones a la venta de armamento respaldada por la Casa Blanca.

La propuesta, presentada en el Senado meses atrás, prohibiría la venta de 157 armas de fuego específicas diseñadas para uso militar y policial, pero no impediría la venta de más de 2.200 armas de otro tipo.

El secretario de Defensa Chuck Hagel también ordenó dos amplias revisiones de la seguridad militar y de los programas de supervisión de los empleados. El funcionario reconoció el miércoles que "muchos focos rojos" podrían haberse pasado por alto en la revisión de los antecedentes del pistolero del Astillero Naval de Washington.

"Es obvio que hubo muchos focos rojos", declaró Hagel a los periodistas en una conferencia de prensa en el Pentágono. "El porqué no fueron detectados, el porqué no fueron incorporados en el proceso de autorización de ingreso, qué era lo que él estaba haciendo, todas esas son interrogantes legítimas a las que tendremos que hacer frente".

El general Martin Dempsey, presidente del Estado Mayor Conjunto, indicó que sigue creyendo que aquellos que han servido en las filas militares no deberían ser estigmatizados al tener que responder preguntas sobre su estado mental en las solicitudes para obtener pases de seguridad.

Dempsey puso en tela de juicio si el haber obligado a Alexis a revelar que había recibido tratamiento por problemas de salud mental hubiera impedido la tragedia del lunes.

____

Los periodistas de The Associated Press Kevin Freking, Alicia A. Caldwell y Eileen Sullivan en Washington contribuyeron con este despacho.