Nepal recibe ayuda tras terremoto que mató a casi 2.000

Al menos 1.910 personas murieron, incluyendo 721 en Katmandú, en el devastador terremoto del fin de semana que tuvo su epicentro a las afueras de la capital de Nepal, dijo el domingo un agente de policía del país.

El subinspector general de la Policía, Komal Singh Bam, agregó que se espera que el número de víctimas mortales siga subiendo.

El temblor de magnitud 7,8 del sábado se originó afuera de la capital, Katmandú, fue el peor movimiento telúrico que haya asolado a esta nación pobre del sur de Asia en más de 80 años. Destruyó por completo los vecindarios más viejos de la ciudad y tuvo tanta potencia que se sintió en el norte de la India, además de Bangladesh, Tíbet y Pakistán. El domingo por la mañana, autoridades dijeron que al menos 1.970 personas murieron, todas a excepción de 60 en Nepal. Solo en la capital perdieron la vida 721 personas.

"Hubo al menos tres grandes terremotos por la noche y de madrugada. ¿Cómo podemos sentirnos seguros? Esto es interminable y todo el mundo está asustado y preocupado", dijo Sundar Sah, residente en Katmandú. "Apenas pude dormir. Me despertaba cada pocas horas contento de estar vivo".

Al momento del temblor, habitantes salieron de casas y edificios presas del pánico. Hubo derrumbes de paredes, caídas de cables de electricidad y bamboleo de árboles; enormes grietas aparecieron en calles y muros. Nubes de polvo comenzaron a envolver los alrededores.

Luego del caos del sábado, cuando se vio una operación de rescate y socorro poco organizada, el domingo había más orden mientras los rescatistas se desplegaban por toda la ciudad. En el vecindario de Kalanki, equipos de rescate de la policía intentaron sacar a un hombre que yacía tumbado debajo de una pila de placas de concreto y vigas de hierro. Sus familiares estaban cerca, llorando y rezando.

La policía dijo que las piernas y la cadera del hombre estaban totalmente aplastadas.

"Estamos quitando los escombros a su alrededor, cortando concreto y vigas de acero. Podremos sacarlo pero por debajo de la cintura su cuerpo está totalmente aplastado. Sigue vivo y pidiendo ayuda. Vamos a salvarlo", dijo el oficial Suresh Rai.

La mayoría de las zonas seguían sin electricidad y agua el domingo, pero la reapertura del aeropuerto de Katmandú permitió que aterrizasen los primeros vuelos humanitarios con suministros. Operarios repartían tiendas y artículos de primera necesidad en camiones y helicópteros, dijo el funcionario de la oficina de gestión de desastres Rameshwar Dangal.

Escuelas públicas y privadas se han convertido en refugios, agregó.

Las carreteras al distrito de Gorkha, epicentro del sismo, estaban bloqueadas por deslaves, frenando la llegada de equipos de rescatistas, dijo el máximo responsable del distrito, Prakash Subedi. Los equipos están subiendo a pie por senderos de montaña para llegar a aldeas remotas, y se desplegarán helicópteros, agregó vía telefónica.

Mukesh Kafle, jefe de la Autoridad de Electricidad de Nepal, dijo que se había restaurado totalmente el suministro eléctrico de las principales oficinas gubernamentales, el aeropuerto y hospitales.

Pero los daños registrados en cables y postes dificultaban devolver el suministro a muchas partes del país, que suelen sufrir apagones.

"Tenemos que comprobar que todos los cables son seguros antes de conectar la electricidad. Nuestros técnicos han estado trabajando día y noche", agregó.

Según los meteorólogos, habría lluvia y aguaceros con truenos el domingo, y las temperaturas eran de alrededor de 14 grados centígrados (50 Fahrenheit), lo suficientemente bajas para estar incómodo si se pernocta al aire libre.

Con todo, miles de personas pasaron la noche al raso en Tudikhel, un campo amplio en medio de Katmandú, a un lado de la ciudad vieja donde hay edificios históricos y carriles estrechos. Ahora este sector está en ruinas.

"Casi no dormimos en toda la noche. Hacía frío, llovió un poco y era incómodo, pero estoy contento de haber traído a mi familia a la intemperie", dijo Ratna Singh, un vendedor de verduras acurrucado bajo una manta con su mujer e hijo.

"Al menos sabía que mi familia estaba a salvo. Cada vez que el suelo temblaba por la noche, agradecía a Dios que mi familia estuviera aquí conmigo y a salvo. No creo que vaya a dormir dentro de casa en una temporada. Todos estamos petrificados", apuntó.

El sismo probablemente pondrá una elevada presión sobre los recursos de este país pobre conocido por el Everest, la montaña más alta del mundo. La economía de Nepal, un país con 27,8 millones de habitantes, depende mucho del turismo, principalmente de montaña y de los ascensos al Himalaya.

La comunidad internacional reaccionó con rapidez al desastre ofreciendo dinero, materiales de primera necesidad, equipamientos, expertos y equipos de rescatistas.

Entre los primeros en manifestarse estuvo el gigante vecino de Nepal, India, con el que tiene estrechos vínculos políticos, culturales y religiosos.

Aviones de la Fuerza Aérea de la India aterrizaron el domingo con 43 toneladas de asistencia, como tiendas de campaña y alimentos, y casi 200 socorristas, dijo el portavoz del Ministerio del Exterior indio, Vikas Swarup. Las aeronaves regresaban a Nueva Delhi con nacionales indios que estaban varados en Katmandú. Había más vuelos con ayuda planificados para el domingo.

Los hospitales en el valle de Katmandú estaban saturados, carecían de espacio para recibir más cadáveres y se les agotaban los suministros de emergencia, indicaron las Naciones Unidas en un comunicado.

Funcionarios dijeron que una avalancha provocada por el terremoto barrió parte del campo base del Everest, arrasando tiendas de campaña, matando a al menos 17 escaladores y guías e hiriendo a 61 más. Sus nacionalidades no estuvieron disponibles de inmediato. Un número desconocido de personas estaban desaparecidas.

El Instituto Geológico de Estados Unidos dijo que el temblor de magnitud 7,8 se registró a las 11:56 a.m. hora local (0611 GMT) en Lamjung, a unos 80 kilómetros (50 millas) al noroeste de Katmandú. El epicentro estuvo a solo 11 kilómetros (7 millas) y fue el sismo superficial más grande desde el terremoto de 8,2 que azotó la costa de Chile el 1 de abril de 2014.

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Naqvi informó desde Nueva Delhi. Contribuyeron a este despacho los periodistas de The Associated Press Ashok Sharma y Tim Sullivan en Nueva Delhi y Seth Borenstein en Washington, D.C