China niega éxodo de burócratas ante campaña anti corrupción

No hay un éxodo de burócratas de las administraciones públicas chinas, afirmó el viernes un miembro del gobierno tras las noticias aparecidas sobre el malestar generalizado por unas malas condiciones de trabajo y una campaña anti corrupción.

Era de esperar que se produjeran algunas dimisiones, señaló el portavoz del Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social, Li Zhong, pero no se ha detectado nada fuera de lo normal.

"A juzgar por las cifras estadísticas y nuestros sondeos en algunas agencias del gobierno central, no hay un aumento perceptible en el número de funcionarios que dejan sus puestos", indicó Li en una rueda de prensa.

Es muy inusual que un portavoz del gobierno haga declaraciones de esta clase, y la rueda de prensa parecía indicar que las autoridades están preocupadas por la desmotivación de los funcionarios. La administración pública china, una institución respetada desde los tiempos del imperio, goza de ventajas para sus empleados y de una seguridad laboral casi incomparable en el país, pero ha perdido atractivo ante un pujante sector privado en una tendencia que parece acelerarse.

Noticias y encuestas recientes apuntan a que los ciudadanos chinos están dejando los otrora codiciados puestos en la burocracia debido a una gran carga de trabajo y los bajos salarios.

Además, se cree que muchos temen verse atrapados en la campaña anti corrupción, que ha eliminado un incentivo importante para los que abusaban de su posición para provecho personal.

Un estudio reciente mostraba que las dimisiones de funcionarios habían crecido un 34% este año frente al mismo periodo del año anterior, y un popular sitio web de caza de talentos dijo este mes que tenía 10.000 perfiles de servidores públicos que querían cambiar de empleo.

También los registros para el examen anual de ingreso han caído en muchas provincias, y en torno a uno de cada tres de los que se inscribieron el año pasado terminaron por no examinarse en la oposición.

China tiene unos 10 millones de funcionarios, organizados en una estricta jerarquía supervisada por el gobernante Partido Comunista.