Arpaio dice que esposa del juez de su caso fue investigada

El jefe policial Joe Arpaio causó un alboroto el jueves en un tribunal de Arizona al afirmar que su exabogado había contratado a un investigador para que indagara a la esposa del juez encargado de su caso por encasillamiento racial.

La audiencia tomó ese giro inusual después de que Arpaio concluyó su testimonio y el juez Murray Snow empezó a hacerle preguntas, incluida una de si el jefe policial del condado Maricopa estaba investigando a la familia del magistrado.

Arpaio dijo que creía que su exabogado, Tim Casey, había contratado a un investigador privado para que llevara a cabo la pesquisa secreta en torno a la esposa de Snow. La medida se derivó de un comentario que presuntamente hizo la esposa de Snow acerca de que el juez prefería que Arpaio no fuera reelegido en 2012.

Casey declinó comentar al respecto, y para ello esgrimió el argumento del privilegio abogado-cliente --el concepto legal que protege ciertas comunicaciones entre un cliente y su abogado_, cuando The Associated Press se puso en contacto con él tras lo sucedido en la corte.

Snow ha estado supervisando la amplia demanda por encasillamiento racial contra Arpaio que desde hace varios años se ha estado abriendo paso a través de las cortes. El juez determinó en 2013 que la oficina del jefe policial sistemáticamente se enfocaba en detener a latinos por violaciones al reglamento de tránsito, y convocó a una audiencia por desacato a la corte esta semana después de que Arpaio desafió las órdenes del magistrado en el sentido de que dejara de efectuar patrullajes destinados a detener a inmigrantes.

La oficina de Arpaio es conocida por haber investigado a sus opositores. Dos supervisores del condado electos y un juez estaban entre los investigados y acusados de delitos la década pasada tras enfrentarse con el jefe de la policía.

Las personas que fueron objeto de las investigaciones dijeron que las acusaciones en su contra habían sido inventadas. Las pesquisas fallidas tuvieron como consecuencia que el condado se viera obligado a hacer pagos millonarios a algunos individuos investigados sin una razón válida.

Un funcionario del condado indicó que investigadores del jefe policial acudieron a las viviendas de 70 trabajadores del condado y de la corte durante la noche y en fines de semana de 2009 en un intento de intimidarlos.

David Smith, en ese entonces administrador del condado, declaró a The Associated Press en 2010 que el mensaje de Arpaio era claro: "Sabemos dónde vives. Sabemos dónde encontrarte. Haz algo que no nos guste y estarás en riesgo".

Un jurado investigador federal efectuó una pesquisa de casi tres años de la oficina de Arpaio sobre acusaciones penales de abuso de poder, y examinó específicamente el trabajo investigativo del escuadrón del jefe policial contra la corrupción pública que indagó a los funcionarios públicos. La pesquisa se cerró en 2012 sin que se presentara ningún cargo.

En el tribunal el jueves, Arpaio, que se ha llamado a sí mismo "el jefe policial más duro de Estados Unidos", fue sujeto de un intenso interrogatorio mientras testificaba sobre las entrevistas que ha concedido en televisión, sus comunicados de prensa y su recaudación de fondos de campaña.

Los abogados buscaron utilizar sus propias palabras en su contra con el fin de demostrar que a sabiendas desafió las órdenes de un juez para que dejara de efectuar sus característicos patrullajes encaminados a combatir la inmigración no autorizada.

El jefe policial del condado Maricopa, que suele mostrarse impetuoso, dio respuestas suaves y tersas en su segundo día en el banquillo de los testigos. La audiencia pudiera derivar en multas, mayor supervisión de su agencia y posible desacato penal. Varias veces respondió "no lo recuerdo".

Arpaio volvió a disculparse por desatender una orden emitida en 2011 para que dejara de efectuar los patrullajes, al tiempo que Snow siguió examinando si esa táctica involucraba encasillamiento racial. El jefe de policía ha reconocido que hizo caso omiso de la orden durante 18 meses.

"Tengo un profundo respeto por los tribunales", afirmó Arpaio. "Realmente me duele estar en esta posición después de 55 años. Quiero disculparme con el juez. Debí haber sabido más sobre estas órdenes judiciales que escaparon a mi atención".

Cuando se le preguntó si el desafiar esa orden significó que violó su juramento del cargo, Arpaio respondió: "No pretendía violar mi juramento".

Una demanda pendiente sobre derechos civiles interpuesta por el Departamento de Justicia federal argumenta que la oficina del jefe de policía ha aplicado represalias contra los críticos de Arpaio.