La muerte de un detenido refleja tensiones en Baltimore

La muerte de Freddie Gray, un hombre de Baltimore que sufrió heridas graves cuando estaba bajo custodia policial, provocó protestas en toda la ciudad que reflejaron el temor que muchos en su barrio dijeron sentir en sus interacciones cotidianas con la policía.

"Era el chico típico de Sandtown", dijo Sean Price, que creció en el barrio de Sandtown, en Baltimore, donde vivía Gray. "No era perfecto, pero nadie lo es. Esto no es nada nuevo. Freddie Gray es sólo un microcosmos de lo que pasa cada día en Sandtown, en Baltimore".

El barrio de Sandtown, en el oeste de la ciudad, rodea bloques de viviendas protegidas de ladrillo rojo conocidas como las Casas Gilmor. Los árboles escasean, en medio de fincas abandonadas cubiertas de hierba crecida, con casas quemadas y con las puertas y ventanas bloqueadas con tablones.

Gray fue detenido el 12 de abril después de que la policía "hiciera contacto visual" con él y otro hombre en una zona conocida por el tráfico de drogas, indicó la policía, y ambos echaran a correr. Gray fue esposado y colocado en una camioneta de transporte.

Sigue sin saberse qué ocurrió exactamente en la camioneta y cómo resultó herido. Pero una semana más tarde, murió en un hospital por lo que la policía describió como "una lesión espinal significativa".

Danielle Hall, amiga de Gray, dijo que la relación entre las fuerzas de seguridad y el barrio es tan tensa que muchos creen que es más seguro huir de la policía que quedarse quieto.

"La gente huye cada día de la policía. ¿Por qué no iba uno a correr, cuando cada vez que se da la vuelta lo están acosando? (...) ¿Por qué detenerse cuando ya sabe lo que le harán? ¿Sacudirle, arrojarle al suelo?", preguntó.

Los seis agentes que participaron en el arresto están suspendidos con sueldo. Cinco agentes testificaron voluntariamente el mismo día de la detención, mientras que uno se acogió a su derecho a no declara, según indicaron el miércoles la policía y un abogado que representa a uno de los agentes.

Durante días, los manifestantes han tomado las calles con carteles y corearon "manos arriba, no dispare", pidiendo transparencia y que se exijan responsabilidades al departamento de policía.

Un comunicado difundido el miércoles por el sindicato de policías de Baltimore comparó a los manifestantes con un "pelotón de linchamiento". La expresión fue criticada en Twitter, donde los usuarios la tacharon de insensible en materia racial e inapropiada, dado que las manifestaciones fueron pacíficas.

Los manifestantes caminaron el miércoles hacia un acceso a la autopista y encontraron una línea de agentes que bloqueaba el camino por la noche. Allí, el pastor Wesley West, de la congregación Faith Empowered Ministries, enlazó su brazo con el primo de Gray, Carron Morgan, y se pusieron de frente a la multitud. Después de que West liderase coros pidiendo paz y justicia y pidiera un minuto de silencio, los manifestantes se alejaron de la interestatal. Morgan, de 18 años, se dio la vuelta y estrechó las manos de los agentes.

"Al final, no creo que todos los policías sean malos", comentó, "es sólo que algunos son corruptos".

En otra manifestación el miércoles por la noche ante la comisaría del distrito oeste, cerca de donde fue detenido Gray, Mark Hill dijo que el descontento en la comunidad está alcanzando un punto de inflexión, pero que su frustración viene de lejos.

"Sube la tensión por aquí, porque la gente se está hartando de verdad", dijo Hill. "Hay miedo en la comunidad por lo que pueda hacerle a uno la policía".

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El periodista de Associated Press Matthew Barakat contribuyó a este despacho.