Nuevos ataques aéreos en Yemen; saudíes finalizan operación

Horas después de que Arabia Saudí declarara el final de su campaña militar de casi un mes en Yemen, nuevos ataques aéreos el miércoles alcanzaron a rebeldes respaldados por Irán y sus aliados en dos ciudades.

Por su parte, los insurgentes anunciaron que recibirían con beneplácito negociaciones de paz encabezadas por las Naciones Unidas para buscar la solución a un conflicto en el que han muerto más de 900 personas.

Los continuos bombardeos dejan entrever que la ofensiva respaldada por Estados Unidos, la cual tiene el objetivo de que regrese al poder el presidente yemení reconocido a nivel internacional, está entrando a una nueva fase en la que las acciones militares comandadas por Arabia Saudí serán reducidas, pero no detenidas por completo.

Los ataques aéreos se centraron en posiciones de los rebeldes conocidos como hutíes y sus aliados en el puerto sureño de Adén y la ciudad central de Taiz, informaron autoridades yemeníes. Los combates continuaron en ambas zonas entre los rebeldes y quienes respaldan al exiliado presidente Abed Rabbo Mansur Hadi, cercano aliado estadounidense, quien salió del país el 25 de marzo.

La capital, Saná, se mantuvo en calma en la que fue la noche más pacífica para sus habitantes en casi cuatro semanas. Por la tarde, miles de simpatizantes hutíes se manifestaron y aseguraron que nunca se someterán a lo que describieron como una "agresión saudí-estadounidense".

Los rebeldes chiíes cuentan con el respaldo del ex presidente Alí Abdalá Salé, un dictador que gobernó el empobrecido pero estratégico país durante tres décadas, antes de ser removido del cargo durante la Primavera Árabe de 2011. Sus fuerzas militares han auxiliado a los rebeldes del norte y controlan gran parte de Yemen, incluida Saná.

Arabia Saudí y su coalición de aliados del Golfo Pérsico comenzaron la campaña aérea el 26 de marzo, con el objetivo de aplastar a los hutíes y sus aliados militares leales a Salé. Los saudíes creen que Irán utiliza a los rebeldes para tomar control de Yemen. Teherán ha brindado apoyo político y humanitario a los hutíes, pero tanto el gobierno iraní como ellos rechazan que los haya armado.

La ofensiva aérea en Taiz golpeó a los rebeldes reunidos en una base militar que controlan cerca de un viejo aeropuerto en el sureste de la ciudad, de acuerdo con las autoridades. También realizaron operaciones en Adén, donde aviones bombardearon fuerzas rebeldes en los distritos a las afueras de la ciudad.

Los combates se mantuvieron en las calles de ambas localidades, especialmente en Taiz, donde las autoridades señalaron que las fuerzas gubernamentales controlan gran parte de la ciudad, aunque ambas partes sufrieron numerosas bajas. En Adén los rebeldes lanzaron morteros, de acuerdo con autoridades que hablaron bajo condición de anonimato debido a que no cuentan con autorización para hacer declaraciones a la prensa.

Al menos 944 personas han fallecido y 3.500 han resultado heridas desde que comenzaron los ataques aéreos de la coalición, según dijo la Organización Mundial de la Salud. Las operaciones también han creado una creciente crisis humanitaria, en la que hay desabasto de agua, alimentos y medicinas.

Los rebeldes y sus aliados no han perdido mucho terreno, y Hadi se mantiene exiliado en Arabia Saudí. Adén, donde había establecido una capital temporal antes de dejar el país, es presa de intensos combates. La poderosa filial local de Al Qaeda ha sacado ventaja del caos para tomar la ciudad costera de Mukalla, en el sureste del país.

Arabia Saudí declaró el martes el final de la operación "Tormenta decisiva" y anunció el comienzo de una campaña militar más limitada con el objetivo de evitar las operaciones rebeldes.

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Rohan reportó desde El Cairo. Los periodistas de The Associated Press Aya Batrawy en Najran, Arabia Saudí, Ali Akbar Dareini en Teherán, Irán, Edith M. Lederer en las Naciones Unidas y Bradley Klapper en Washington contribuyeron con este despacho.