Tribus suníes luchan entre sí tras escisión del grupo EI

Cuando los milicianos del grupo extremista Estado Islámico arrasaron el norte de Irak el verano pasado, la tribu suní al Lehib los recibió como a revolucionarios que luchaban contra el gobierno de liderazgo chií en Bagdad. Pero menos de un año más tarde, la tribu está dividida entre los que se unieron al grupo islamista y los que se resisten a su brutal régimen.

La tribu procede de un pueblo al sur de Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak y que fue capturada por EI el año pasado. Como muchos suníes en el norte de Irak, en un principio dieron la bienvenida a la milicia al ver a sus miembros como a libertadores.

"Estábamos felices cuando vino Daesh", dijo el líder tribal Nazhan Sajar, empleando un acrónimo para el grupo armado. "Pensábamos que irían a Bagdad a establecer un gobierno. Pero entonces empezaron a matar a nuestra gente. Resultó que eran lo mismo que Al Qaeda".

Ahora, Sajar lidera a un grupo de unos 300 combatientes que se aliaron a regañadientes con tropas iraquíes y fuerzas curdas para combatir al grupo Estado Islámico, así como a otros miembros de su tribu que aún respaldan a los extremistas.

Los suníes iraquíes han denunciado abusos y discriminación desde que la invasión liderada por Estados Unidos derrocó la dictadura de Sadam Husein y la sustituyó por un gobierno electo dominado por la mayoría chií del país. Ese descontento avivó el auge de EI, un grupo suní, y allanó el camino para que tomara buena parte del norte y el oeste del país el año pasado.

Ahora, el gobierno trata de ganar apoyos entre los suníes, que serán clave para derrotar a EI. Pero eso plantea un dilema para muchos suníes y les obliga a elegir entre extremistas que se reservan las peores atrocidades para los sospechosos de traición y lo que muchos ven como un gobierno sectario con una historia de promesas incumplidas.

Sajar peleó en su día en los Sahwas, o Consejos de Despertar, formados por hombres de tribus suníes y ex insurgentes que se aliaron con el ejército estadounidense a partir de 2006 para ayudar a expulsar a Al Qaeda de Irak, precursor del grupo EI. Pero el gobierno de liderazgo chií nunca tuvo buena relación con los Sahwas, y cuando las tropas estadounidenses se retiraron, el apoyo a los combatientes se redujo.

Esta vez, Sajar dijo que tiene ayuda y cada combatiente recibió su primer pago mensual de Bagdad, de unos 600 dólares.

Pero han tenido problemas para armarse. "Recibimos armas de las fuerzas peshmerga, pero no era suficiente. Entonces compramos el resto de las armas con nuestro dinero personal", dijo. Sajar dijo haber gastado 150.000 dólares en armas, incluyendo una ametralladora pesada, cinco ametralladoras ligeras, una camioneta y dos lanzagranadas.

Sus hombres necesitarán más armas para expulsar a EI de Mosul y los alrededores, afirmó. Con más armas, podría triplicar sus fuerzas a 1.000 hombres, añadió, pero muchos miembros de la tribu se resisten a unirse por ahora por temor a no poder defenderse.

Su decisión de aliarse con tropas iraquíes conlleva graves riesgos. El grupo Estado Islámico ha masacrado a los hombres, mujeres y niños de tribus suníes que se alzan en su contra. Sajar señaló que está el segundo en una lista de objetivos de EI y ha sobrevivido a numerosos intentos de asesinato, incluyendo uno la semana pasada. En su coche se veía un agujero de bala.

Además, lamentó que ahora estuviera luchando contra sus antiguos vecinos y miembros de su tribu.

"Estamos seguros de que mucha de la gente que pelea ahora con Daesh viene de nuestra tribu", dijo. "Me entristece esta situación, pero escogieron el camino equivocado".

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Yacoub informó desde Bagdad. El periodista de Associated Press Salar Salim en Irbil, Irak, contribuyó a este despacho.