Tíbet: gobierno en exilio busca a líder budista desaparecido

El gobierno tibetano en el exilio pidió a sus partidarios que ayuden a presionar a China para que libere al undécimo Panchan Lama, un líder budista que se cree lleva bajo custodia china desde que desapareció cuando era un niño hace 20 años, indicó el martes el portavoz del gobierno exiliado.

Los exiliados acusan a las autoridades chinas de secuestrar a Gedhun Choekyi Nyima el 17 de mayo de 195 cuando tenía seis años. Tres días antes había sido reconocido por el Dalai Lama como la reencarnación del décimo Panchan Lama.

Poco después de que el niño desapareciera, China designó a otro pequeño, Gyaincain Norbu, como reencarnación del Panchen Lama. Los tibetanos creen que el secuestro fue un intento de Beijing de controlar la designación del próximo Dalai Lama, ya que el Panchem Lama juega un papel clave para reconocer a la reencarnación del Dalai Lama.

El gobierno tibetano en el exilio redoblará sus esfuerzos por obtener información sobre el paradero del joven desaparecido. "No es un asunto político, sino religioso, y afecta a la forma fundamental de la vida tibetana", indicó el portavoz Tashi Phuntsok.

El 17 de mayo será designado como "Día Internacional de Solidaridad con el Tíbet", indicó, y se pedirá a los partidarios que escriban a sus gobiernos y pidan que se presione a China para buscar respuestas.

El gobierno en el exilio tiene su sede en la localidad de Dharmsala, situada en una zona de colinas en el norte de India. Allí vive el Dalai Lama desde que huyó de Tíbet en 1959 cuando llegaron las tropas chinas. Desde entonces, Beijing mantiene que Tíbet es una parte integral de su territorio.

El actual Dalai Lama es el 14to líder espiritual del budismo tibetano, una tradición que se remonta 500 años en el tiempo. Cada Dalai Lama es elegido de niño por monjes ancianos que interpretan una serie de signos místicos según su tradición. Los budistas creen que cada líder es la reencarnación de su predecesor.

Muchos expertos creen que a su muerte lo sucederán dos Dalai Lamas, uno nombrado por Beijing, que gobierna Tíbet, y otro designado por monjes leales al líder actual.