Réplica de fragata francesa zarpa con destino a Boston

Con champaña, fuegos artificiales y la bendición presidencial, una cuidadosa réplica de la fragata que se usó en un pasado lejano para llevar combatientes y fondos franceses a los revolucionarios estadounidenses zarpará rumbo a Boston.

El sábado por la noche partirá la Hermione, construida a un costo de 25 millones de euros (27 millones de dólares), para conmemorar el viaje transatlántico de la embarcación de 65 metros (213 pies) en 1780, que bajo el mando del marqués de Lafayette contribuyó a cimentar las relaciones franco-estadounidenses.

Lafayette persuadió al rey francés Luis XVI que suministrara ayuda militar y financiera a las fuerzas de George Washington. Lafayette zarpó el 21 de marzo de 1780, llegó 38 días después a Boston y tuvo un papel importante en la victoria definitiva de los revolucionarios sobre Gran Bretaña.

El presidente francés Francois Hollande hará un breve viaje en la fragata antes de su partida oficial el sábado por la noche.

El buque es producto de casi dos décadas de planificación, recaudación de fondos y esfuerzos. Utilizando los cuadernos de bitácora de capitanes y manuscritos de aquella era, expertos marítimos e historiadores se aseguraron de que los trabajadores usaran los mismos materiales de construcción y métodos empleados para el original.

Los ojales de los 2.200 metros cuadrados (2.600 yardas cuadradas) de velas de lino fueron cosidos a mano. Los ingenieros replicaron el sistema de poleas. El velero fue construido en el mismo astillero, en Rochefort, en el sudoeste de Francia.

"Ha sido un proyecto muy largo", afirmó Miles Young, presidente de la organización Amigos de Hermione-Lafayette en América. "No es fácil crear un buque del siglo XVIII en estos días: requirió esfuerzos enormes encontrar suficientes robles formados naturalmente para fabricar el timón".

Una cuadrilla de voluntarios navegará la fragata a través del Atlántico.

"La autoridad y el respeto por la jerarquía es lo que garantiza nuestra seguridad a bordo y que el buque navegue debidamente", dijo el tripulante Nicolas Masse. "Dado que más del 70% de los tripulantes son aficionados, deben aprender a no cuestionar nunca la línea de mando".

Un armador, Woody Wiest, ensalzó la camaradería internacional a bordo y la experiencia única de navegar en el siglo XXI en un barco construido con fibras y materiales naturales.

La relación iniciada con el viaje de Lafayette ha sido duradera. Incluso en momentos de tensiones diplomáticas, los presidentes estadounidenses suelen referirse a Francia como "nuestro aliado más antiguo".

"Si no hubiese sido por esa intervención francesa en ese momento", afirmó Young, "la guerra de independencia probablemente no se hubiera ganado".

Se anticipa que la embajadora estadounidense Jane Hartley asistirá a la ceremonia del sábado.