EEUU: Boda gay complica inmigración, maternidad

Cuando Valeria Tanco y Sophy Jesty iniciaron su noviazgo, eran estudiantes de posgrado de veterinaria en la Universidad de Cornell, y su pareja enfrentó algo más que los obstáculos habituales.

Tanco es argentina, y al finalizar su residencia se mudó a la costa canadiense del Pacífico, mientras Jesty permanecía en la costa atlántica de Estados Unidos.

Tanco le propuso matrimonio cuando se encontraron en las montañas de Banff, Canadá, durante esa separación. Le había pedido a un camarero que trajera el anillo en un plato de postre, pero él demoró mucho en acercarse a la mesa.

"¡Yo estaba tan nerviosa que ella creyó que me quería separar!", dijo Tanco.

Se casaron legalmente en Nueva York un año después. Entre tanto, la facultad de veterinaria de la Universidad de Tennessee en Knoxville había ofrecido trabajo a ambas. Aceptaron, pero al llegar a Tennesse comprendieron el problema de vivir en un estado que no reconoce el matrimonio gay.

Uno de sus temores se disipó cuando la Corte Suprema derogó parte de la ley federal contra el matrimonio gay y Tanco recibió la residencia por ser cónyuge de Jesty.

Pero cuando Tanco quedó embarazada, las dos temían por los derechos de maternidad de Jesty. Poco antes de que Tanco diera a luz, un juez federal en Nashville ordenó al estado que reconociera su matrimonio.

Ese fallo fue anulado más adelante, pero para entonces ya eran el primer matrimonio entre personas del mismo sexo cuyos nombres aparecieron en un certificado de nacimiento en Tennessee.