Obama saca a Cuba de lista de patrocinadores del terrorismo

El presidente Barack Obama notificó el martes al Congreso que retirará a Cuba de una lista de países patrocinadores del terrorismo, un paso clave en su intento por normalizar las relaciones entre los dos países.

Obama tomó la decisión después que el Departamento de Estado analizara la presencia de la isla en la lista, que incluye a Irán, Siria y Sudán.

La designación había sido una mancha en el orgullo de Cuba y un obstáculo importante en los esfuerzos por normalizar las relaciones entre Washington y La Habana.

El Congreso no está obligado a ratificar la decisión de Obama y tiene 45 días para desaprobarla, pero tal votación difícilmente prosperaría.

En un mensaje al Congreso, Obama expresó que el gobierno cubano "no ha ofrecido ningún apoyo al terrorismo internacional" durante por lo menos seis meses. También dijo a los legisladores que Cuba "ha ofrecido garantías de que no apoyará al terrorismo internacional en el futuro".

Una funcionaria del Departamento de Estado describió a las garantías cubanas como "muy amplias y de muy alto nivel", pero no aportó detalles.

La máxima diplomática cubana para asuntos estadounidenses elogió la medida tomada por Obama.

"El gobierno de Cuba reconoce la justa decisión tomada por el presidente de los Estados Unidos de eliminar a Cuba de una lista en la que nunca debió ser incluida", dijo Josefina Vidal la noche del martes. "Como el gobierno cubano ha reiterado en múltiples ocasiones, Cuba rechaza y condena todos los actos de terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, así como cualquier acción que tenga por objeto alentar, apoyar, financiar o encubrir actos terroristas".

El anuncio del martes ocurre pocos días después que Obama y el presidente cubano Raúl Castro se reunieran tras bambalinas en la Cumbre de las Américas, en lo que fue el primer encuentro oficial entre mandatarios de los dos países en medio siglo.

Desde hace mucho tiempo, Estados Unidos dejó de acusar activamente a Cuba de apoyar el terrorismo. Cuando Obama y Castro anunciaron del descongelamiento de las relaciones en diciembre, el presidente estadounidense manifestó su disposición a retirar a la isla de esa lista.

Sin embargo, el mandatario se abstuvo de tomar una decisión ante indicaciones de que la Casa Blanca era renuente a otorgar la petición de Cuba hasta que otros temas espinosos se resolvieran, como las restricciones sobre los diplomáticos estadounidenses en La Habana.

Retirar a Cuba de esta lista podría allanar el camino para que ambos países abran una embajada en sus capitales, entre otros aspectos.

Una alta funcionaria del Departamento de Estado se mostró optimista sobre las negociaciones para la normalización de relaciones diplomáticas entre ambos países, aunque no se ha establecido una fecha para una cuarta ronda de diálogos tras dos celebradas en La Habana y otra en Washington.

Cuba fue incluida en la lista de estados que patrocinan el terrorismo desde 1982 por lo que la Casa Blanca llamó esfuerzos por "promover la revolución armada por parte de organizaciones que usan el terrorismo".

Esos esfuerzos incluyeron el apoyo a grupos guerrilleros de izquierda en Centro y Sudamérica que atacaban a la población civil en su intento por derrocar a gobiernos apoyados por Estados Unidos.

El Departamento de Estado informó que en la lista Cuba aparecía mencionada por haber ofrecido refugio a miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, y al grupo separatista vasco ETA. La Habana también ha dado refugio a extremistas puertorriqueños y negros, que se fueron a la isla después de llevar a cabo ataques en Estados Unidos.

Desde hace años Cuba renunció a apoyar directamente a estos grupos y ahora es la sede de las conversaciones de paz entre las FARC y el gobierno colombiano.

La mayor parte del impacto legal directo de estar en la lista terrorista es en aspectos relativamente menores que no afectan a Cuba debido al añejo embargo comercial al que Estados Unidos la ha sujetado y la profunda enemistad entre ambas naciones. Por ejemplo, estar en dicho listado le prohíbe a Washington vender armas y dar otro tipo de ayuda a Cuba, una discusión meramente retórica desde hace más de medio siglo.

Sin embargo, los cubanos dicen que estar en la lista les ha impedido llevar a cabo transacciones financieras a nivel internacional porque los bancos sienten temor de adelantar cualquier tipo de transacción con el gobierno socialista. Los que tengan relaciones comerciales con estados patrocinadores del terrorismo pueden ser objeto de demandas en tribunales estadounidenses.

Pero Cuba podría obtener crédito de bancos no estadounidenses, transferir fondos entre países y llevar a cabo una serie de transacciones financieras internacionales.

El secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que sacar a la nación caribeña de esta lista no cambia el hecho de que Estados Unidos mantenga diferencias con el gobierno de la isla.

"Nuestras preocupaciones sobre un amplio rango de políticas y acciones de Cuba están fuera de los criterios que son relevantes para rescindir la designación de Cuba como estado patrocinador del terrorismo", dijo Earnest.

Carl Meacham, un ex alto asistente republicano de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, dijo que, si bien la remoción de la lista luce, a primera instancia, como un triunfo para el gobierno de la isla, La Habana debe mirar la medida con cautela.

"Cuba obtiene el reconocimiento que por mucho tiempo buscó, pero sacarle las trabas a esta relación en definitiva pone a Estados Unidos en un lugar privilegiado estratégicamente para abordar lo comercial, lo financiero y otros temas", dijo Meacham, quien ahora es director del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos.

Funcionarios del gobierno estadounidense dijeron que eran optimistas sobre las perspectivas de la apertura de la embajada, pero no proporcionaron las actualizaciones específicas en el tiempo.

El anuncio generó críticas inmediatas de congresistas de ascendencia cubana como el senador y precandidato presidencial republicano Marco Rubio, quien calificó la decisión como lamentable porque "va a mandar un mensaje muy peligroso a los enemigos y a los terroristas".

La inclusión en la lista ha sido un asunto que ha golpeado especialmente al orgullo de La Habana debido a lo que el gobierno cubano considera los antecedentes estadounidenses de apoyar a grupos de exiliados responsables por cometer ataques en la isla, incluido el atentado a un vuelo de pasajeros de Cubana de Aviación en 1976 proveniente de Barbados en el que murieron las 73 personas a bordo.

Ese ataque estuvo vinculado a exiliados cubanos con vínculos a grupos anticastristas respaldados por Estados Unidos. Los dos hombres acusados de orquestar el ataque se refugiaron en Florida, donde uno de ellos, Luis Posada Carriles, vive hasta la fecha.

Iraida Malberti, de 78 años, viuda de Carlos Alberto Cremata Trujillo --integrante de la tripulación de la aeronave_, dijo que el hecho de que Cuba haya sido retirada de la lista es un motivo de alegría.

"Cuba nunca debió haber estado en la lista", afirmó, minutos después de que se anunciara la decisión, aunque aclaró que ninguna decisión les devolverá la vida a las víctimas, ni borrará la humillación, sufrimiento y dolor que esto les ha causado.

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Los corresponsales de The Associated Press en Washington, Luis Alonso Lugo, y en La Habana, Michael Weissenstein y Anne-Marie García, contribuyeron a este despacho.

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