UNICEF instó el martes al Estado y la sociedad salvadoreña a redoblar los esfuerzos para proteger la integridad física y emocional de los niños y adolescentes frente a un recrudecimiento de la violencia.

Según cifras del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en lo que va del año al menos 111 menores de 18 años fueron asesinados y 101 de estas muertes violentas se cometieron contra adolescentes de edades comprendidas entre 14 y 17 años. En el mismo período fueron asesinados 10 menores de 13 años.

Marzo fue el mes con más homicidios en El Salvador de los últimos 12 años y según cifras de la policía se registraron 481 homicidios, un promedio de 15,5 al día.

En las últimas semanas los pandilleros han arreciado sus ataques contra los policías y se ha reportado el asesinato de 20 agentes. En 2014 habían sido asesinados 39 policías.

UNICEF agregó que ante la amenaza de la violencia muchas familias buscan estrategias de supervivencia, como ceder a las demandas de los grupos delictivos, migrar al exterior o abandonar sus hogares y desplazarse a otros municipios.

Aunque UNICEF no presentó datos sobre número de familias que han abandonado sus hogares por causa de la violencia criminal, dijo que "el 27% de las escuelas reportan actividad de pandillas como razón para que los estudiantes dejen la escuela y 64% de ellas indican que tenían estudiantes que se han mudado de residencia".

Señaló que el fenómeno de los desplazamientos internos, a pesar de no ser nuevo, "no ha sido abordado hasta ahora de forma decidida por la sociedad y su invisibilidad contribuye a la ausencia de política pública y/o programas de atención y protección a estas familias".

En El Salvador, considerado uno de los países más violentos del mundo, las maras o pandillas están involucradas en la mayoría de los crímenes que se cometen en el país. El 70% de los homicidios se atribuye a las pandillas y un 49% de las víctimas son miembros de esas estructuras criminales.

El 2014 cerró con 3.942 asesinatos, un aumento de 1.429 en comparación con el año anterior. La tasa de homicidios fue de 68,6 por cada 100.000 habitantes.