EEUU: Sujeto asesinado por policía tenía mucho que celebrar

Menos de dos meses antes de ser asesinado, Walter Lamer Scott cumplió 50 años y quería que todos se unieran a los festejos.

Era febrero, y la familia de Scott lo había llevado a cenar a un restaurante japonés. Mientras los meseros y el personal lo rodeaban para cantarle "Feliz cumpleaños", Scott se subió a la mesa y comenzó a bailar.

"Todos reían en el restaurante", comentó Rodney Scott sobre su hermano mayor. "Así era él".

Walter Scott tenía muchos motivos para celebrar: su trabajo como operador de grúa en un almacén, que había comenzado como algo temporal por la época navideña, iba tan bien que su jefe quería contratarlo de forma permanente. Y le había pedido matrimonio a su novia, quien había accedido a convertirse en su tercera esposa.

Pero Scott también tenía un problema que lo tenía preocupado constantemente: el padre de cuatro hijos se había retrasado, nuevamente, en sus pagos de manutención. El no realizar dichos pagos puede significar ir a prisión en Carolina del Sur, y Scott ya había sido encarcelado en tres ocasiones desde 2008.

Su familia sospecha que fue ese temor de regresar a la cárcel lo que provocó que Scott intentara darse a la fuga el sábado durante una detención de tránsito.

Terminó muerto luego de que se le disparara por la espalda. El policía que lo baleó ha sido acusado de asesinato después de que el tiroteo fuera captado en video, en un caso que ha generado indignación en el país debido a que es el episodio más reciente de un policía blanco que mata a un negro desarmado.

"Tenía problemas para mantenerse al corriente en los pagos, eso era todo, y sabía que iría a prisión", relató Rodney Scott. "Su misión era evitar a la policía lo más posible".

Rodney Scott dijo que su hermano solía tomar largas desviaciones cuando manejaba a casa de sus padres, porque pensaba que habría más policías patrullando la ruta más directa, a sólo 10 minutos de su casa. Dijo que Walter también trataba de asegurarse de que a cada vehículo que conducía le funcionaran bien las luces frontales y las traseras.

Pocos días antes de su muerte, Scott llegó a un acuerdo con su vecino para comprarle un Mercedes modelo 1991. Su vieja furgoneta, un vehículo de segunda mano que le habían dado sus padres, tenía problemas con los neumáticos y la transmisión. El Mercedes también requería reparaciones, pero parecía ser un auto confiable y al alcance de su economía, de acuerdo al hermano de Scott.

Scott manejaba su auto nuevo el sábado rumbo a una refaccionaria, según su hermano, cuando un policía de North Charleston lo orilló debido a que al vehículo no le funcionaba una luz trasera. Al observar las luces de la sirena en el espejo retrovisor, Scott llamó a su madre para decirle que posiblemente volvería a prisión.

"Quería avisarle que la policía quería hablar con él y, según se presentaba la situación, posiblemente sería arrestado", narró Anthony Scott, su hermano mayor. "En otras palabras: prepárense para venir a buscarme".

Un video capturado por la cámara en el tablero de la patrulla muestra al oficial Michael Thomas Slager pidiéndole a Scott su licencia y su registro y luego volver a la patrulla. Entonces Scott sale del Mercedes y echa a correr.

Un video distinto, grabado por un transeúnte, capta al oficial disparando ocho veces al sujeto que escapaba. Slager había dicho originalmente que Scott había recibido disparos mientras forcejeaban por la pistola paralizadora del policía.

Scott creció en la zona de Charleston, donde sus padres aún residen en la casa que compraron en 1969. Los registros del Condado de Charleston muestran que Scott tenía varias multas de tránsito y tres viajes a prisión en 2008, 2011 y 2012 por adeudos que iban entre los 3.500 y 7.500 dólares en manutención infantil.

Al momento de que el policía lo orilló, debía nuevamente casi 7.500 dólares de manutención. Los registros de la corte muestran que su último pago había sido en julio de 2012, pero no se había emitido una nueva orden de arresto.

Aquellos que conocían bien a Scott dicen que no entienden por qué fue muerto a balazos. Lo describen como un hombre relajado y amante de la diversión, que llevaba a su novia a bailar los fines de semana y entretenía a familiares y amigos con comidas al aire libre y juegos de dominó.

"No lastimaría a una mosca", dijo Ronald Smith, de 29 años, un compañero de trabajo al que Scott con frecuencia le daba consejos sobre el matrimonio cuando éste le proporcionaba un aventón a su casa luego de que terminaran el turno. "Todos lo admirábamos".

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El reportero de The Associated Press Bruce Smith contribuyó con este despacho desde North Charleston.