Cantante travesti triunfa en la machista Bosnia

Una noche tras seducir a la audiencia con su nítida voz, Bozo Vreco desapareció del escenario y regresó momentos después para continuar su concierto, vestido de mujer.

En un país famosamente macho como Bosnia, donde la mayoría de los gays se quedan en el closet, se necesitó cierto tiempo para entender lo que había ocurrido.

Pero cuando las cosas quedaron claras, el público lo ovacionó.

"No me dio miedo", recordó Vreco. "Quería ver su reacción ante lo que soy yo, ver si es suficiente ser honesto con la gente que te ama, y lo es".

Dos años más tarde, el cantante travesti de 31 años es uno de los astros más queridos del país, su voz es descrita por sus fans como "encantadora" y "mágica".

La honestidad y sus interpretaciones emotivas de "sevdalinka" -- canciones bosnias sobre mal de amores -- han dejado muchas veces al público, y a él mismo, en lágrimas. Su pasión y su fuerza artística llevaron a que incluso los conservadores olvidaran sus prejuicios, algunos para siempre.

Vreco expresa su lado femenino en el escenario usando vestidos, largas túnicas o sacos largos que hace revolotear.

Nació en el pueblo de Foca en el oriente del país. Su padre murió cuando tenía 5 años y creció con su madre y dos hermanas en la pobreza. Sufrió hostigamiento por ser afeminado en una cultura conservadora.

"Recibí mi parte de tortura, desaprobación y momentos oscuros mientras crecí", dijo Vreco. "Era un niño y no sabía cómo rechazar las cosas horribles que venían hacia mí".

Mientras estudiaba arqueología en Serbia, Vreco se dio cuenta que su verdadera pasión era la sevdalinka. Un día el cantante, de etnia serbia, se armó de valor y viajó a Sarajevo, el corazón de la sevdalinka bosnia, donde no tenía amigos ni familia y podría haber enfrentado nuevas discriminaciones por las memorias de los conflictos entre los serbios y los bosnios en la guerra de los Balcanes.

Pocos días después en un cuarto de hostel, Vreco abrió la ventana y vio la nieve caer sobre los techos de la ciudad, una imagen hermosa que le dio ánimo.

"Entonces fue cuando me dije que llegaría hasta aquí", recordó.

Un músico local lo escuchó cantar en un café. Al poco tiempo Vreco era parte de una banda y grabó su primer álbum. Finalmente adoptó su identidad para que todos lo vieran en ese decisivo concierto.

"Estoy feliz ahora", dijo Vreco. "Soy quien soy tanto en lo privado como en lo profesional".

Sus ojos se llenan de lágrimas cuando charla sobre su música y sus fans.

"Estoy rodeado de tanto amor", dijo. "Todos los mensajes que envía la gente, todo lo que dicen en la calle. Si alguna vez deseé algo fue esto".

Hamida Besic, una mujer de 76 años de Sarajevo vio a Vreco en concierto la semana pasada.

"A la gente le encanta la valentía", dijo Besic. "No sólo ha superado todos los prejuicios, también ha derrotado por completo todo el primitivismo provinciano de esta sociedad. ...También acabó con las barreras nacionales, rompió con todo".

"Y su voz", agregó Besic. "Es como si Dios hubiera puesto un ángel en su garganta".