Un juez indicó el lunes que John Jairo Velásquez, alias Popeye, uno de los sicarios más temibles del fallecido capo de las drogas Pablo Escobar, seguirá en prisión y porque no ha cumplido toda su condena.

El juez Oscar Galán, del tribunal Primero de ejecución de penas o los que están encargados de verificar las sanciones penales de los condenados, indicó que Popeye cumple actualmente una condena de 12 años y seis meses de cárcel por los delitos de narcotráfico y concierto para delinquir.

Esa condena le fue impuesta en julio del 2008 y por tanto a la fecha no ha cumplido las tres quintas partes de esa sentencia, porción que contemplan las normas colombianas para recibir el beneficio de libertad condicional, explicó el juez en entrevista telefónica.

Las declaraciones del magistrado salieron al paso de recientes versiones la prensa local en torno a que "Popeye", detenido en la prisión de alta seguridad de Combita, en el departamento de Boyacá y a unos 130 kilómetros al noreste de la capital colombiana, saldría libre en los próximos días debido a que ya había cumplido su condena.

El sicario está en prisión desde 1992, cuando se entregó a las autoridades y se acogió a ofertas oficiales de rendirse a cambio de beneficios jurídicos. Ha recibido al menos otra condena como una a 26 años de prisión por el asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán, baleado en agosto de 1989, líder político que había denunciado públicamente a Escobar.

Pero la condena más reciente del 2008 fue porque según tribunales e investigaciones Popeye coordinó desde prisión en 1999 al menos un embarque de cocaína, agregó el juez Galán.

El pistolero, de 51 años y quien ha admitido haber coordinado el asesinato de unas 3.000 personas es el único de los conocidos pistoleros de Escobar que aún sobrevive, en parte debido a su entrega. De las 3.000 muertes, 300 de ellas fueron mano directa del pistolero, como policías, y el resto por intermedio de otros sicarios a quien dirigía,

"Popeye" ha dicho a la televisora desde la cárcel que es un "bandido retirado" y que ha perdido perdón a sus víctimas. Ha dado declaraciones a las autoridades en varios casos de asesinatos y su testimonio ha desembocado en el encarcelamiento de políticos por casos de homicidios, por ejemplo.

Escobar, quien también se entregó pero luego escapó de prisión, murió baleado por la policía en diciembre de 1993 en Medellín, a 250 kilómetros al noroeste colombiano.

Esa ciudad y otras sufrieron la encarnizada guerra --con carros bombas, asesinatos de jueces, candidatos presidenciales, ministros, periodistas, entre otros-- que desató el barón del narco para oponerse a la extradición a Estados Unidos y a su captura.