Congresista visita familia con estatus migratorio mixto

Alondra Gudiño quiere ir al Zoológico de San Diego con sus padres pero no la pueden llevar. El viaje de dos horas en auto es, por ahora, un sueño americano imposible para la niña estadounidense de 12 años porque sus padres viven en el país de manera ilegal.

Ernesto Gudiño y su esposa Enedina de Santiago no pueden llevar a su hija y a sus otros dos niños al famoso zoológico porque para llegar allí tendrían que pasar por un retén migratorio en la frontera del condado de San Diego y eso les da mucho miedo. Creen, con mucha razón, que podrían terminar detenidos y luego deportados a su México natal y dejar a sus hijos atrás, en el país en el que se están forjando un futuro mejor.

Las limitaciones para viajar de los Gudiño ilustran parte de las barreras y dificultades que enfrentan las familias de estatus migratorio mixto, donde algunos integrantes tienen autorización para vivir legalmente en el país y otros no.

El martes, Alondra pudo preguntarle a un congresista por qué sus papás no podían llevarla al zoológico y a Querétaro, en México, a visitar a sus abuelos y hermanastras.

El representante Peter Aguilar, demócrata por Fontana, más que nada escuchó. El Congreso no ha podido resolver la problemática que aqueja a 11 millones de inmigrantes que viven en el país de forma ilegal, como los Gudiño.

"Esas cosas tan simples, como viajar, son situaciones que podrían aliviarse", dijo Aguilar refiriéndose al plan del presidente Barack Obama para suspender deportaciones y otorgar permisos de trabajo a inmigrantes que tienen hijos ciudadanos o residentes.

Aguilar visitó la casa de los Gudiño en Redlands como parte de una movilización de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes en Los Angeles, que ha invitado a congresistas demócratas a visitar familias de estatus mixto en las próximas semanas. La idea es sensibilizar a los legisladores sobre la situación de estas familias y resaltar la necesidad del plan del presidente, que se encuentra congelado en la corte.

De acuerdo con un estudio del Pew Research Center de 2011, 16,6 millones de personas viven en familias con miembros con estatus legal y otros sin autorización.

"Quiero que mis padres sean libres de viajar para que puedan ver muchas cosas", dijo la niña, tratando de soltar una sonrisa de medio lado que dejaba entrever sus frenos.

La menor dice que le gustaría ir a México para conocer a sus medias hermanas por parte de madre, a las que solo conoce por teléfono.

"Ellas me preguntan cómo luzco y cómo he estado", dijo la niña. "Se siente como si estuvieras estancada y no sabes a donde ir pero tienes que aceptar las cosas como son".

Los Gudiño son una familia trabajadora y pujante que ha sobrevivido en Estados Unidos pese a la falta de autorización para vivir en el país legalmente. Ernesto tiene un negocio de jardinería desde hace 2 años, que emplea a dos personas. Su esposa trabaja limpiando casas y mantiene la casa arreglada y muy bien decorada, con cuatro cuadros grandes de Jesus en el comedor y sala y una imagen de la Virgen de Guadalupe en la entrada de la casa de tres cuartos que rentan.

El congresista llegó sin saco ni corbata, acompañado de dos asistentes. Los Gudiño lo recibieron muy bien vestidos. Ernesto con jeans y camisa. Enedina con una falda negra, una blusa gris y el cabello recogido.

La reunión duró una media hora. La casa estuvo impecable, con todo en su lugar. Hubo pizza, uvas, melones, emparedados de jamón con queso, jugo de piña, papitas fritas y agua embotellada.

"Pero de nada vale que uno gane dinero si (mis hijos) no lo pueden disfrutar", puntualizó Gudiño agarrándose las rodillas con nerviosismo.

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E.J. Támara está en Twitter como https://www.twitter.com/EJTamara