Invaden edificio en Río que iba a ser hotel de lujo

Ocupantes ilegales invadieron un edificio abandonado en Río de Janeiro, que el otrora hombre más rico de Brasil iba a convertir en un hotel de lujo para los Juegos Olímpicos de 2016.

Unas 100 personas entraron al edificio art déco en el barrio de Flamengo en los dos últimos días, colándose por un hueco en una reja de hierro forjado.

Los invasores, desalojados recientemente de otro lugar en el centro de Río, advirtieron que permanecerán en el inmueble mientas las autoridades no les proporcionen vivienda.

"Sólo nos marcharemos de aquí cuando tengamos una casa. De lo contrario, nos quedaremos", dijo Alexandre Pereira da Silva. Este hombre desempleado y con tres hijos fue uno de varios ocupantes que hablaron con la prensa al otro lado de la reja, con los rostros cubiertos por frazadas.

El edificio, que durante años fue propiedad del popular club de fútbol Flamengo, formó parte de un acuerdo alcanzado por una empresa del ex multimillonario brasileño Eike Batista, quien prometió convertir el inmueble en un hotel a cambio del pago de millones de dólares en impuestos atrasados que se adeudaban por la propiedad.

Desde la estructura de más de 20 pisos puede apreciarse la Bahía de Guanabara, así como dos lugares emblemáticos de la ciudad: la montaña conocida como Pan de Azúcar y la estatua de Cristo Redentor.

Los antiguos residentes del edificio de apartamentos fueron desahuciados a finales de 2012, al mismo tiempo que el imperio de minería y petróleo de Batista empezó a desmoronarse. Batista enfrenta ahora un juicio, acusado de realizar transacciones con información privilegiada.

La empresa responsable por la remodelación del edificio se declaró en bancarrota, y la construcción jamás comenzó. El edificio permaneció vacío y se convirtió en un foco para la proliferación de plagas de mosquitos y cucarachas.

Algunos residentes del vecindario de clase media se quejan, al considerar que el inmueble abandonado ha atraído a vándalos, incidiendo en un aumento de los robos en la zona.

Leila do Flamengo, concejala local, consideró que debe comenzar pronto el procedimiento legal para expulsar a los invasores.

Resulta cada vez más difícil encontrar vivienda asequible, ante el auge económico en esta ciudad de 12 millones de habitantes. Parte del aumento en los precios se atribuye al descubrimiento de grandes yacimientos petroleros cerca de la costa, y a la especulación de cara a la Copa del Mundo del año pasado y a los próximos Juegos Olímpicos.

Residentes pobres se han visto desplazados a suburbios distantes o incluso a la calle.

Verónica Castro, una ocupante del edificio en Flamengo, cuestionó las prioridades de gasto del gobierno, particularmente para los dos grandes sucesos deportivos.

"Es lo único en que se les ha ocurrido gastar el dinero", opinó Castro, quien tiene cuatro hijos. "No proporcionan vivienda barata, salud, educación ni seguridad".

Los problemas de Batista han afectado otro proyecto de remodelación, el Hotel da Gloria, que ha quedado inconcluso. Considerado alguna vez una joya arquitectónica de mediados del siglo pasado, el hotel está abandonado desde hace más de un año.

La remodelación de los dos inmuebles buscaba mitigar la escasez de habitaciones de hotel en la ciudad, considerada durante mucho tiempo un problema grave para las Olimpíadas.

En 2009, cuando la ciudad consiguió la sede de los Juegos Olímpicos, tenía sólo la mitad de las 40.000 camas que se requerían para albergar el evento.