Agencia oficial cubana lanza periódico de clasificados

A tono con las reformas económicas, Cuba lanzará en mayo el primer periódico de clasificados que se distribuirá en papel y podrá consultarse a través de internet.

"Este proyecto nació con la pretensión de ser un espacio confiable, legal y atractivo para lectores y anunciantes", dijo al periódico oficial Granma Jorge Legañoa, subdirector editorial de la Agencia de Información Nacional que estará a cargo del diario.

La apertura de un periódico oficial de clasificados es inusual en un país donde la publicidad es escasa, de poca calidad y no funciona como una dinamizadora de la industria y el consumo. Y la televisión, también estatal, está llena de anuncios de cuidados de la salud o interés social.

Con el título de Oferta, el periódico de frecuencia mensual tendrá una tirada de 60.000 ejemplares a todo color y admitirá anuncios de empresas estatales o trabajadores independientes y cooperativas, los nuevos actores económicos de la reforma iniciada por el presidente Raúl Castro.

En sus 16 páginas contará con los consabidos anuncios de compra y venta de bienes y servicios que se intercalarán con notas de asesoría y orientaciones para "emprender negocios", indicó Granma.

Paralelamente en las próximas semanas Oferta tendrá su propia página, lo que permitirá a las personas ver el periódico tanto en internet, como en intranet o redes locales ampliamente extendidas en Cuba, donde la red de redes tiene poca penetración pues su distribución es limitada.

Oferta saldrá al cruce de publicaciones en línea como Revolico y Porlalivre, creadas por particulares, algunas de las cuales no tienen distribución en papel, algo fundamental para los ciudadanos cubanos por sus problemas de acceso a internet. Algunos pequeños folletos de anuncios barriales o de pequeñas iniciativas privadas también comenzaron a circular hace poco tiempo.

En medio de una fuerte crisis económica, en 2010 Cuba comenzó un proceso que Castro llamó de actualización del modelo socialista y que modificó lentamente el rostro de las ciudades de la isla: amplió el ejercicio de la iniciativa privada, regularizó el mercado de bienes raíces y automóviles, abrió créditos para personas naturales y permitió que trabajadores independientes fueran contratistas del Estado.

Sin embargo, Castro advirtió que la empresa estatal y el socialismo seguirían siendo los rectores de la economía y política del país.

En la década de los 80 hubo un rotativo llamado Opina que permitía a las personas vender sus pequeños bienes domésticos o permutar -la compra venta estaba prohibida entonces- sus viviendas, pero no funcionaba como un elemento de fomento al consumo.

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