Piden fuerte castigo contra productores de huevo contaminado

Un juez debe considerar el "amplio daño" causado por un brote severo de salmonella ocurrido en 2010 y las fallas de salubridad alimentaria que le precedieron cuando dicte sentencia a dos directivos cuya compañía productora de huevo fue señalada como la responsable, dijeron el lunes los fiscales.

En la sanción que les imponga la semana entrante, el juez federal Mark Bennett debe considerar que Austin "Jack" DeCoster y su hijo Peter dirigían un negocio que "rutinariamente desatendió las normas y prácticas de salubridad alimentaria", escribió el fiscal federal adjunto Peter Deegan en un memorando de sentencia.

El juez tiene previsto dictar la sentencia a Jack DeCoster, de 80 años, de Turner, Maine, y a Peter DeCoster, de 51 años, de Clarion, Iowa, el 13 de abril en un tribunal federal en Sioux City, Iowa. Ambos acusados se declararon culpables el año pasado de introducir huevo contaminado en el comercio interestatal y afrontan un año de cárcel.

En virtud del acuerdo mediante el que los procesados se declararon culpables en busca de una sentencia menor, los fiscales no solicitaron un periodo específico de prisión, confinamiento domiciliar ni libertad condicional.

Sin embargo, el memorando de 14 páginas esboza las prácticas ilegales y la falta de ética en la seguridad alimentaria que sucedió reiteradamente bajo la supervisión de ambos, y afirma que las sentencias deberían enviar un mensaje a los directivos de otras empresas para que "actúen responsablemente en lo que toca a la seguridad de los alimentos".

Los DeCoster y su compañía, Quality Egg, sabían que sus instalaciones productoras en Iowa afrontaban el peligro de contaminación desde mucho tiempo antes del brote ocurrido en 2010 y en el que enfermaron miles de personas, afirmó Deegan.

Aunque se contabilizaron 1.949 víctimas del brote, el organismo federal Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), calcula que posiblemente 56.000 se infectaron porque la mayoría de los casos no fueron registrados, se dijo en el memorando.

Los pacientes que enfermaron por consumir huevo que compraron en tiendas o restaurantes sufrieron diarrea, fiebre y calambres abdominales que les duraron varios días.

Desde enero de 2006, las pruebas efectuadas a las gallinas ponedoras muertas de la compañía mostraron la existencia de salmonella y otros contaminantes en sus órganos, escribió Deegan.

Las pruebas efectuadas con la anuencia de la compañía de 2008 a 2010 mostraron que el número de casos positivos de salmonela en el ambiente de las granjas productoras de huevo y los órganos de las gallinas mantuvieron una tendencia ascendente antes del brote.

Los Decoster estuvieron "enterados en lo general" de los resultados de esas pruebas pero no de que los huevos estaban contaminados, escribió Deegan.

La compañía contrató a expertos en control de pestes y enfermedades avícolas que recomendaron vacunaciones y otras medidas, pero estas no erradicaron la contaminación ni impidieron las infecciones, se dijo en el memorando.