El ejército filipino recapturó el 70% de las áreas costeras de una ciudad del sur que había sido ocupada por rebeldes musulmanes, informaron los militares. Agregaron que el lunes por primera vez se movilizaron helicópteros artillados mientras entraba en su segundo día el drama de un centenar de rehenes.

Los soldados y las fuerzas especiales de la policía mataron o arrestaron a más de cien rebeldes del Frente Moro de Liberación Nacional, que ocuparon cinco pueblos costeros, después que las fuerzas del gobierno impidieron un intento de los insurgentes de ocupar la alcaldía de la ciudad de Zamboanga el 8 de septiembre.

Sin embargo, unos cien rebeldes seguían parapetados con más de un centenar de rehenes en su poder. Los soldados seguían su ofensiva contra los insurgentes pero temían dañar a los cautivos, dijo el vocero militar teniente coronel Ramón Zagala. Agregó que era difícil determinar cuándo concluirá la lucha.

Los soldados han tratado de contener la violencia en los suburbios de Zamboanga, una ciudad mayormente cristiana de casi un millón de habitantes, pero fuego de morteros, atribuido a los rebeldes, destruyó el lunes un automóvil cerca del centro de la ciudad, suscitando temores de que los pistoleros estuvieran tratando de desviar la atención de los militares.

Unos 82.000 residentes han huido a varios refugios de emergencia, incluso el principal complejo deportivo de la ciudad.

El secretario del interior Mar Roxas dijo que la lucha ha destruido unas 850 casas en medio de intensos tiroteos y disparos de morteros y granadas. La policía dijo que los rebeldes pueden haber iniciado algunos incendios para cubrir rutas de escape.

El presidente Benigno Aquino III está en Zamboanga, ciudad portuaria a 860 kilómetros (540 millas) al sur de Manila para supervisar las operaciones frente a la mayor crisis de seguridad que enfrenta su gobierno desde que asumió en 2010.

Los insurgentes del Frente Moro, dirigidos por Nur Misuari, firmaron un acuerdo de paz en 1996, pero no depusieron sus armas y más adelante acusaron al gobierno de renegar de una progresa de promover regiones musulmanas deterioradas en el sur de la nación de mayoría católica.

Los rebeldes se han inquietado en los últimos meses debido a que un grupo rival participó en conversaciones de paz con el gobierno con la mediación de Malasia. Las conversaciones han avanzado hacia un acuerdo que podría dar mayor autonomía a la minoría musulmana en el sur de las Filipinas.