Tikrit queda en ruinas tras ofensiva contra Estado Islámico

In Tikrit, la liberación de la ciudad de manos del grupo Estado Islámico ha tenido un gran precio, tanto en pérdida de vidas como la enorme devastación que los extremistas dejaron atrás.

Buena parte de Tikrit, la ciudad natal de Saddam Hussein y otrora una urbe dinámica al norte de Bagdad, ahora está en ruinas.

Los extremistas del Estado Islámico la capturaron durante una ofensiva relámpago en junio, en que también tomaron el control de grandes extensiones de territorio del norte y oeste de Irak, junto con áreas igualmente grandes de la vecina Siria.

Tras casi 10 meses de ocupación de los extremistas, fuerzas iraquíes y sus aliados, entre ellos milicias chiíes respaldadas por Irán, tuvieron que librar u mes de feroces batallas calle por calle para recuperar la ciudad. Esas fuerzas declararon victoria en Tikrit el miércoles, y los ataques aéreos de una coalición liderada por Estados Unidos ayudaron a alcanzar el triunfo en los días finales de la batalla.

Hoy, las casas que quedan en pie están llenas de orificios de bala y las calles de Tikrit están llenas de hueco, señal de donde cayeron los morteros. La sede del gobierno provincial en el centro --ahora adornadas con banderas de la milicia chií en lugar de la bandera negra del Estado Islámico-- está quemada por un incendio y dañada por los fuertes combates.

El viernes, el primer ministro iraquí Haider al-Abadi advirtió que los militares comenzarán a arrestar y enjuiciar a lo que saqueen las propiedades abandonadas en Tikrit. También exhortó a las fuerzas de seguridad a que restauren la normalidad a la brevedad, para que los habitantes, que huyeron de la ofensiva del Estados Islámico, puedan regresar.

Los saqueos se reportaron inicialmente a las pocas horas de la victoria de los militares, pero las autoridades no han culpado a nadie. Varias organizaciones de derechos humanos han acusado a las milicias chiíes de ataques de represalia contra suníes en las zonas capturadas, o de destruir sus viviendas para que no puedan regresar.

Algunas milicias chiíes han establecido puntos de control en algunos accesos en el sur de la ciudad, y detienen a los vehículos que pasan en busca de bienes saqueados.

Una imagen de satélite de Tikrit publicada en febrero por la ONU mostraba que en la ciudad había por lo menos 536 edificios afectados por los combates. De esos, por lo menos 137 estaban completamente destruidos y 241 severamente dañados. La ofensiva por retomar el control de la ciudad también exacerbó daños anteriores, particularmente en los vecindarios del sur dela ciudad, donde los combates fueron más intensos.

En las afueras de la ciudad, cerca de Camp Speicher --una que antes usaban las fuerzas estadounidenses-- hay una pared manchada de sangre junto a una ventana desde donde se aprecia una excelente vista del río Tigris.

Funcionarios del gobierno, que hablaron a condición de no ser identificados porque no estaban autorizados a hablar con los periodistas, dicen que encontraron una fosa colectiva en la base con los restos de hasta 1.700 soldados iraquíes abatidos por los extremistas en Tikrit y el norte de Irak en junio pasado.

En el corazón de la ciudad se ven policías iraquíes por todas partes, junto con expertos en explosivos que trabajan en eliminar las bombas y trampas con explosivos dejadas por los extremistas. Y los efectos de las bombas se ven por todas partes, vehículos militares destrozados y restos de carros bomba que aún no han sido retirados de las calles.

Por otra parte, no hay señales de orden y las milicias chiíes recorren las calles pintando sus lemas en edificios y casas, y servicios básicos como el agua potable y la electricidad aún no se han restablecido.

El gobierno dice que la policía y las tribus suníes locales en algún momento podrán mantener el orden en Tikrit, y se espera que las milicias se marchen.

Pero todo eso es a futuro.