Latinoamérica recuerda la Pasión de Cristo

El viernes Santo, Aurelio Quevedo, un taxista de 37 años, fibroso y de baja estatura, se levantó a las 6 de la mañana, abrió su Biblia y se puso a rezar.

Después, comenzó a hacer pesas y dio varias vueltas corriendo a un patio.

Había llegado el momento para el que se había preparado intensamente durante tres meses de oración y ejercicio físico. Se acercaba el momento de convertirse en la estrella de la representación más importante del año para el grupo de teatro del reclusorio del Distrito Federal: el Vía Crucis, es Viernes Santo.

La obra de teatro escenificada por los presos de la capital de México, es tan sólo una de las múltiples representaciones de la Pasión de Cristo que se celebraron el viernes en el continente donde sobrevive el mayor número de católicos en un momento en que el laicismo por un lado y las sectas evangélicas por otro drenan las cifras de asistentes a las iglesias.

La escena en la que soldados romanos se esmeran por levantar una cruz de madera a la que atarán a Jesucristo junto a Dimas y Gestas, los ladrones que fueron ajusticiados en el Monte Gólgota se reproduce desde México hasta los Altos de Villa Armonía, un suburbio de La Paz, capital de Bolivia pasando por Brasil o Ganthier, un pueblo de al este de Puerto Príncipe, la capital de Haití.

Bajo un sol aplastante, Quevedo se vistió, maquilló y preparó para que un grupo de presos disfrazados de soldados romanos le prendiesen en el patio de deportes del penal y le llevaran ante otro reo que representaba a Poncio Pilatos.

El reo fue Cristo por un día. Recibió latigazos y escupitajos de sus compañeros presos y acarreó con dificultades durante casi una hora una cruz de madera de 80 kilos. Más de los que él mismo pesa.

"Me porté mal", dijo en referencia al crimen por el que fue condenado. "Pero todo esto me deja un sabor de boca agradable, genera arrepentimiento", dijo Quevedo a The Associated Press.

En Haití un creyente cargaba una inmensa piedra sobre su cabeza. Allí quienes se imponen sufrimiento y sacrificio no son presos convictos sino miles de fieles que recorrieron de rodillas un camino a través de las montañas que simboliza las 14 estaciones del Vía Crucis.

Pero en otros países, la muerte de Jesucristo adopta un tono más lúdico. La procesión de "El señor de los milagros", patrón de Lima, la capital de Perú, fue amenizada con un divertido concierto de la "Banda Nazarena".

"Espero seguir participando en el grupo de teatro del penal. Que este sea sólo el primer via crucis", dijo Quevedo ante la prensa mientras se quitaba de encima una sábana que representaba el santo sudario con el que enterraron a Jesucristo.

Con una condena de 49 años, nadie duda que de tiempo para sufrir el Vía Crucis y pagar por sus pecados y quizás por los de otros, sea lo único que le sobra.