Los pistoleros estudiaron el campus que atacaron en Kenia

Los extremistas islámicos que asesinaron a 148 personas en un campus universitario de Kenia parecían tener muy planeado el ataque, gritando "Dios es grande" mientras avanzaban e incluso llegaron hasta un lugar donde había cristianos rezando, dijeron testigos el viernes.

En Nairobi, la capital de Kenia, familiares acudieron a una morgue donde había algunos 20 cuerpos. Llorando y gritando, los familiares eran auxiliados por personal de la Cruz Roja, quienes trataban de consolarlos.

El atentado fe el peor en el país desde 1998, cuando un ataque de Al Qaeda con bomba en la embajada de Estados Unidos mató a más de 200 personas.

El viernes en el campus, la policía tomó huellas dactilares de los cuerpos de cuatro asaltantes, estudiantes y efectivos de seguridad que fallecieron, para las labores de investigación. El atentado fue cometido por el grupo somalí Al Shabab, vinculada a Al Qaeda.

Una de las primeras cosas que hicieron los atacantes, dijo la sobreviviente Helen Titus, fue dirigirse a una sala de conferencias donde los cristianos realizaban un rezo matinal.

"Investigaron nuestra zona. Lo sabían todo", dijo la sobreviviente a The Associated Press desde el hospital de Garissa donde se recupera del disparo que recibió en la muñeca. Funcionarios dijeron que 104 personas resultaron heridas en el ataque.

Titus, una estudiante de literatura inglesa de 21 años, dijo que el rostro y la cara se le mancharon con la sangre de sus compañeros, y que permaneció inmóvil mientras pasaba el ataque esperando que los pistoleros pensaran que estaba muerta.

Los asaltantes pidieron a los estudiantes que estaban escondidos en sus habitaciones que salieran, asegurándoles que no les iban a matar, dijo Titus.

"Nos preguntábamos si salir o no", recordó. "Muchos salieron, y ellos empezaron a disparar a los varones, diciendo que no matarían a 'damas''', agregó. Pero también dispararon a las mujeres identificadas como cristianas, dijo la estudiante, que profesa esta religión.

En tanto, en un telegrama de condolencia, el papa Francisco condenó el atentado diciendo que se trató de un acto de "brutalidad sin sentido" y pidió a los responsables cambiar sus violentas formas.