Ordenan a Chrysler pagar 150 millones por incendio de Jeep

Un jurado del estado de Georgia ordenó el jueves indemnizar con 150 millones de dólares a la familia de un niño de 4 años que murió cuando el Jeep Gran Cherokee en que viajaba se incendió después de un choque. El jurado dijo que Chrysler, fabricante de la marca Jeep, debe pagar casi todo ese monto.

Los jurados del condado de Decatur dictaron que Chrysler actuó con desprecio por la vida humana al vender a la familia del niño un Jeep 1999 con el tanque de combustible montado detrás del eje trasero.

Remington Walden, de Bainbridge, Georgia, murió cuando el Jeep conducido por su tía fue golpeado por atrás por una camioneta pickup en marzo de 2012. El combustible del tanque se fugó, se incendió y el fuego envolvió el vehículo y mató al pequeño.

El veredicto se dio casi dos años después de que Chrysler hizo un compromiso con una agencia federal de seguridad y acordó llamar a reparación algunos modelos de Jeep más viejos con el tanque de combustible montado en la parte trasera. Los tanques tenían poca estructura para protegerlos de un golpe por detrás, haciéndolos propensos a perforaciones e incendios.

Documentos federales muestran que al menos 75 personas han fallecido por incendios ocurridos tras un choque debido a tanques de combustible montados en la parte posterior del vehículo.

Los jurados dijeron después del juicio de nueve días que Chrysler tenía 99% de la responsabilidad del accidente y que el conductor de la camioneta pickup tenía el restante 1%. Los miembros del jurado determinaron además que Chrysler no advirtió a la familia sobre los peligros de manejar el Jeep. Determinaron que los Walden debían recibir 30 millones de dólares por el dolor y sufrimiento por la pérdida de Remi, y 120 millones por el valor de su vida, según el documento del veredicto.

Mike Palese, portavoz de FCA US, la matriz de Chrysler, dijo que la compañía estaba decepcionada del veredicto y que apelaría.

Aseveró que a Chrysler no se le permitió presentar información enviada a las autoridades federales de seguridad que muestran que los vehículos no representan un riesgo excesivo de seguridad.

"Los vehículos no son defectuosos", declaró.