EEUU promete reducir emisiones en 28%

Estados Unidos presentó el martes su aportación a un tratado sobre el cambio climático, apoyándose completamente en una serie de reducciones a las emisiones ordenadas por Barack Obama que podrían no sobrevivir más allá de su presidencia.

Grupos ambientalistas y gobiernos que sostienen el mismo punto de vista elogiaron el compromiso estadounidense, al que describieron como importante y ambicioso, en tanto que colaboradores de Obama expresaron confianza en que el anuncio aliente a otros países a seguir el ejemplo de Washington.

Sin embargo, como las medidas internas que dispuso Obama enfrentan serias impugnaciones jurídicas e intensa oposición política, el gobierno reconoció que muchas capitales extranjeras dudan que la Casa Blanca cumpla su compromiso a la larga.

Todd Stern, enviado especial de Estados Unidos para el cambio climático, afirmó que las normas contra la contaminación con las que Obama cuenta para alcanzar el objetivo estadounidense tienen bases legales sólidas, en lo que constituye una respuesta firme a los republicanos, que se han comprometido a revocarlas o frenarlas antes de que puedan entrar en vigencia.

"Cancelar el tipo de normas que estamos poniendo en marcha es algo muy difícil", declaró Stern. "Los países me preguntan todo el tiempo sobre la solidez de lo que estamos haciendo, y eso es exactamente lo que les explico".

Para cumplir su compromiso, Estados Unidos tiene hasta 2025 para reducir entre 26 y 28% sus emisiones de gases de efecto invernadero respecto de los niveles registrados en 2005.

Obama presentó ese objetivo a finales del año pasado como parte de un acuerdo climático conjunto con China, y el martes lo anunció como el aporte formal de Estados Unidos al tratado sobre el cambio climático que las naciones pretenden concretar en diciembre, cuando los gobernantes se reúnan en París.

Estados Unidos ya participa en el trayecto para alcanzar ese acuerdo. Anteriormente en su presidencia, Obama prometió reducir las emisiones en 17% para 2020, en tanto que el auge en la producción estadounidense de gas natural ha tenido el efecto adicional de reducir las emisiones en las termoeléctricas que utilizan carbón, un combustible más contaminante.

En su compromiso escrito, conocido para los negociadores en cuestiones del clima como Contribuciones Tentativas Determinadas a Nivel Nacional, Estados Unidos no presentó una propuesta precisa sobre cómo alcanzaría las reducciones restantes.

Sin embargo, su iniciativa incluye un conjunto de medidas que Obama ha adoptado o que está adoptando para frenar las emisiones. El mandatario ha ordenado normas de eficiencia más altas en el consumo de combustible para los vehículos y camiones, límites al metano en la generación de electricidad, reducciones a las emisiones del gobierno federal y reglas sin precedentes contra la contaminación de las termoeléctricas que sean instaladas y las que están en funcionamiento.

Muchas de esas medidas han suscitado la ira de algunos demócratas y de casi todos los republicanos, sin mencionar a la industria energética.

El líder de la mayoría del Senado, el republicano Mitch McConnell, de Kentucky, ha exhortado a estados del país a que no acaten las medidas de Obama para las plantas de generación eléctrica y afirmó que Estados Unidos jamás podrá cumplir el objetivo fijado por el mandatario incluso si sobreviven esas normas.

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Josh Lederman está en Twitter como http://twitter.com/joshledermanAP