Los Bravos, un equipo en transición

Hubo una época en la que era bastante fácil identificar el favorito para ganar el Este de la Liga Nacional. Equivocarse con los Bravos de Atlanta era utópico.

Bajo la dirección del manager Bobby Cox, esos equipos solían tener a tres ases con los apellidos Smoltz, Glavine y Maddux. Lo que ocurre en 2015 es que todos ellos están en el Salón de la Fama, y Chipper Jones está esperando por su turno en 2018.

Por primera vez en las últimas dos décadas, Atlanta es un equipo del montón que no suena en lo absoluto para clasificarse a los playoffs.

Apenas dos años después de conquistar la división, los Bravos están en transición en todos los sentidos. Tras derrumbarse en la recta final de la pasada campaña, despidieron al gerente Frank Wren y purgaron la nómina.

Justin Upton, Jason Heyward y Evan Gattis, sus tres principales artilleros, fueron traspasados. Con la salvedad del pitcher abridor Shelby Miller, obtuvieron prospectos para robustecer sus filiales en las menores. Hubieran querido deshacerse del pesado contrato de su jardinero B.J. Upton, pero nadie mordió el anzuelo.

Con John Hart como nuevo gerente, el plan de los Bravos no puede ser más nítido: su mira está puesta en 2017, año en el que tienen previsto inaugurar un nuevo estadio en los suburbios de la ciudad.

Su manager Fredi González, sin embargo, pone buena cara ante los pronósticos agoreros: "Hicimos varios canjes importantes para mantenernos competitivos. La gente piensa que estamos reconstruyendo, pero la verdad es que no presto atención a lo que se dice será nuestra posición este año".