Los desencantados gazatíes regresan a sus casas destruidas

Desencantados con el lento avance de la reconstrucción de posguerra, algunos gazatíes desplazados han empezado a regresar a sus dañadas casas, reparando las estructuras con bloques de concreto y lonas de plástico, y viviendo en edificios inestables e inseguros mientras esperan a la ayuda prometida.

Su regreso refleja el fracaso de las autoridades locales y la comunidad internacional para reconstruir Gaza, después de una devastadora guerra entre Israel y milicianos de Hamas el verano pasado. La mayor parte de los 5.000 millones de dólares en ayuda internacional prometida nunca se materializó, y los vecinos que regresan dicen que los pequeños subsidios que recibieron, al igual que su paciencia, se han acabado.

"Hemos perdido la esperanza. No hay esperanza y nadie está interesado en ayudarnos", dijo Mohamed Afana, un vecino de 27 años de Shaaf, un barrio en el este de Ciudad de Gaza.

Se estima que unas 18.000 viviendas quedaron destruidas en la zona durante los 50 días de guerra, desplazando a 110.000 personas, según Naciones Unidas. Menos de 10.000 personas siguen viviendo en escuelas de Naciones Unidas, reconvertidas en refugios.

Shaaf, que está cerca de la frontera israelí, fue uno de los distritos más golpeados. Las tropas terrestres israelíes tomaron posiciones en lado este del vecindario y Hamas dijo que sus combatientes se enfrentaron con las tropas israelíes en la zona.

Un callejón a un lado de la calle principal lleva a un área de casas en ruinas. En medio se encuentran los restos del edificio de cuatro plantas donde vivía Afana con toda su familia.

Tras la guerra, Naciones Unidas entregó a las familias pequeños subsidios para arrendar apartamentos en otros puntos de Gaza mientras se reparaban sus casas. Afana recibió 1.300 dólares, suficiente para mantener a su familia durante tres meses. Después se mudó a una abarrotada casa con la familia de su esposa.

Hace unas semanas decidió regresar a la destrozada primera planta de su casa original con su esposa, dos hijos, padres y una hermana. Los dos pisos superiores del edifico están destruidos, y cuelgan fragmentos de concreto y barras de hierro retorcidas. La mayoría de los muros exteriores en los primeros pisos han desaparecido.

Aunque la casa no es apta para vivir, los Afana reconstruyeron algunos muros exteriores con bloques de concreto de segunda mano. El resto están cubiertas con grandes mantas o lonas de plástico.

"No podemos encontrar algo mejor. Ojalá podamos encontrar un apartamento con un alquiler subvencionado. Nos mudaríamos de inmediato si lo encontrásemos", dijo Afana, sentado ante una pared improvisada hecha con ladrillos de distintos colores.

Dentro de la casa, la cocina se ha convertido en un dormitorio, ya que aún tiene pared. Los huecos en las otras paredes están cubiertos con tablones. No hay ventanas, y el suelo es irregular y accidentado.

"Cada día, cada semana, el viento arranca las lonas. Así es como vivimos", dijo. "La muerte es más honorable que esta vida".

Afana, uno de los cinco hermanos de una familia de obreros de la construcción, dijo que podría reconstruir la casa en dos semanas si hubiera cemento y dinero disponibles.

En total, cientos de vecinos del barrio, incluyendo la familia de su hermano que vive arriba, han regresado a sus casas bombardeadas.

Ese panorama está muy lejos de lo que se imaginó cuando los donantes internacionales prometieron 5.400 millones de dólares para reconstruir Gaza en octubre, apenas unas semanas después de que terminaran los combates.

Sólo entre el 5 y el 10 por cientos de esas promesas se han cumplido, estimó Frode Mauring, representante especial del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas.

"Esto es una enorme preocupación", dijo en una entrevista con Associated Press. "Es una vergüenza que no se haya ayudado a todo el mundo".

La culpa reside en muchos lugares. Los donantes no han cumplido sus compromisos. Israel se ha tomado su tiempo para permitir la entrada de material de construcción en Gaza, aunque en los últimos meses ha trabajado con Naciones Unidas para establecer un mecanismo que permita la entrada de más material.

Pero más que nada, es el pulso latente entre Hamas y su rival Autoridad Palestina lo que parece haber paralizado los esfuerzos de reconstrucción.

Hamas arrebató Gaza a las fuerzas del presidente palestino, Mahmud Abás, en 2007, y pese al acuerdo de reconciliación del año pasado, Hamas mantiene un firme control sobre la zona. La Autoridad Palestina de Abás, con apoyo de occidente, gobierna en Cisjordania y ha pedido abrir una delegación en Gaza, diciendo que sólo así puede asegurar que la reconstrucción avanza adecuadamente.

Desde diciembre se han despejado sólo 150.000 toneladas de escombros del este de Ciudad de Gaza, menos del 10 por ciento de las estimadas 2 millones de toneladas que hay que retirar, según Mauring.

La ONU esperaba proporcionar subsidios de alquiler durante dos años, señaló. "El hecho de que en ocasiones no haya habido dinero suficiente es muy lamentable", dijo.

Israel lanzó la operación militar el pasado julio en respuesta al intenso fuego de cohetes de Gaza por parte de milicianos palestinos.

En los combates murieron más de 2.100 palestinos, incluyendo cientos de civiles, y 72 personas fallecieron en el lado israelí. Israel ha culpado a Hamas de las grandes bajas civiles y los daños a zonas residenciales, afirmando que el grupo se escudaba en barrios populosos para lanzar sus cohetes.

En torno a una docena de familias recibieron algo de auxilio con caravanas temporales donadas por Jordania y Omán. En Saaf, algunos de esos remolques están ahora colocados dentro de las viviendas destrozadas.

También el adinerado estado de Catar ha ofrecido un atisbo de esperanza. El país fue el mayor contribuyente en la conferencia de reconstrucción de Gaza con 1 millón de dólares comprometidos, y ha alcanzado un acuerdo con Israel para suministrar materiales de construcción para proyectos de financiación catarí.

Israel comenzó hace poco a permitir la entrada de 1.000 toneladas de cemento al día en Gaza para esos proyectos. Catar señaló que construiría 1.000 unidades residenciales, y anunció que tres familias habían recibido estipendios de 10.000 dólares para comenzar la reconstrucción.

Los tres beneficiarios eran hermanos de la familia Abu Yamea, que perdió 24 miembros en un ataque aéreo israelí que destruyó su edificio de apartamentos en julio.

Desde entonces, Bassam Abu Yamea, que perdió a su esposa embarazada y a sus tres hijos en el ataque, vive en una casa alquilada no lejos de los escombros de su casa.

Una mañana hace poco, Abu Yamea se despertó con el ruido de las autoridades visitando el lugar. Entre ellos había un representante catarí que le dijo que había sido seleccionado para el proyecto.

"No hace falta decirlo. Nuestras vidas empezaron a ser felices de nuevo, porque volveremos a tener una casa nueva", dijo.