Casi 100 filipinos muertos o capturados

Las fuerzas filipinas mataron o capturaron a casi 100 guerrilleros musulmanes que habían tomado a decenas de personas como rehenes durante una semana en el sur del país, como parte de una operación militar para retomar las comunidades costeras que capturaron los rebeldes, dijeron las autoridades el domingo.

Los soldados y fuerzas especiales de la policía han recuperado posiciones ocupadas por los insurgentes y seguían su ofensiva en las poblaciones aledañas a la ciudad costera de Zamboanga, donde más de 100 guerrilleros del Frente Moro de Liberación Nacional mantienen rehenes, dijo el teniente coronel Ramón Zagala.

Varios rehenes escaparon o fueron liberados, pero no quedó claro de inmediato cuántos seguían en poder de los insurgentes. La alcaldesa de Zamboanga, Isabelle Climaco-Salazar, dijo que los rebeldes tienen aún 40 rehenes solamente en una población.

Zagala dijo que los soldados recibieron órdenes de tener cuidado al disparar, para no herir a los civiles.

"Estamos ganando terreno, seguimos adelante", agregó.

Por lo menos 51 insurgentes han sido muertos y otros 42 capturados, en su mayor parte cuando intentaban escapar a lo largo de la costa tras cambiar sus uniformes camuflados por ropa civil, dijo el secretario del Interior Mar Roxas. Agregó que los rebeldes encararán cargos penales. Los cadáveres de dos guerrilleros, un hombre y una mujer, fueron encontrados el domingo por las tropas en su avance.

Seis policías y soldados, junto con cuatro civiles, han muerto en la lucha, que comenzó el lunes cuando las fuerzas regulares impidieron el intento de los insurgentes de entrar en Zamboanga y colocar una bandera en el ayuntamiento. Los rebeldes, que llegaron en embarcaciones desde las islas aledañas, se concentraron en cinco poblaciones costeras y capturaron más de 100 rehenes para usarlos como escudos humanos.

Los soldados y policías, respaldados por helicópteros y patrulleras artilladas de la marina, rodearon inicialmente a los insurgentes con sus rehenes mientras los funcionarios gubernamentales intentaban convencer a los rebeldes que liberaran a sus víctimas y se entregaran, pero las fuerzas gubernamentales decidieron atacar el viernes después que los guerrilleros comenzaron a incendiar varias casas y dispararon con morteros que hirieron a varios trabajadores de la Cruz Roja, dijo Zagala.

Aunque la ofensiva gubernamental ha cobrado fuerza, Roxas dijo que es difícil precisar cuándo podrán concluir los soldados su ofensiva, que ha desplazado a más de 67.000 residentes.

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El periodista de The Associated Press Jim Gómez contribuyó a este despacho desde Manila.