Fuerzas gubernamentales comenzaron a entrar en varias aldeas del sur del país en manos de los insurgentes musulmanes, donde mantienen a decenas de rehenes, para poner fin a un asedio de seis días que ha causado 56 muertos, dijeron las autoridades filipinas.

El secretario del Interior Mar Roxas dijo el sábado que las fuerzas gubernamentales han rodeado a unos 200 insurgentes de una facción del Frente Moro de Liberación Nacional y han comenzado a ocupar algunas de las áreas en poder de los insurgentes y despejar las carreteras en varias aldeas costera en torno a la ciudad de Zamboanga.

El presidente Benigno Aquino dijo que habrá más combates pero indicó a miles de lugareños desplazados por la lucha y reunidos en un complejo deportivo de la ciudad de Zamboanga que la capacidad de maniobra de los insurgentes ha sido mermada y el gobierno trabaja para terminar con la crisis lo antes posible.

La lucha hizo que más de 60.000 personas huyeran de sus casas.