Un juez federal de Miami denegó el viernes la libertad bajo fianza a un alto funcionario de la Policía Nacional de Bolivia acusado de extorsionar por miles de dólares a un empresario de su país, al considerar que podría fugarse de Estados Unidos.

De esta manera el magistrado Jonathan Goodman aceptó el pedido de la fiscalía para que Mario Fabricio Ormachea Aliaga, de 42 años, permanezca detenido en una prisión federal de Miami hasta que se realice su juicio.

"Quiero conceder el pedido de detención previa al juicio que efectuó el gobierno porque hay un riesgo de que tome un avión" y se vaya a Bolivia, manifestó el magistrado al finalizar una audiencia de poco más de media hora realizada en un tribunal federal del centro de la ciudad. "Encuentro que no tiene lazos en el sur de Florida sino que todos sus lazos y sus familiares están en Bolivia", dijo el juez para fundamentar su decisión.

El gobierno estadounidense acusa a Ormachea de extorsionar por 30.000 dólares a Humberto Roca, ex propietario de la aerolínea boliviana AeroSur.

De acuerdo con una declaración jurada del FBI, Ormachea se reunió con Roca en Miami a fines de agosto y le dijo que desecharían los cargos en su contra que enfrenta en Bolivia y acusarían a otra persona si él pagaba 30.000 dólares.

Pero la abogada defensora Sowmya Bharathi expresó en la audiencia que su cliente viajó a Miami en carácter personal y no como miembro de la policía para ayudar a regresar a Bolivia a su padre, un anciano de cerca de 90 años que se encontraba en Estados Unidos.

Ormachea vestía un traje de preso de camisola y pantalón beige, estaba esposado con sus manos sujetas a una cadena que llevaba en la cintura y tenía grilletes en sus pies. Con auriculares para escuchar la traducción del inglés al español, permaneció parado al lado de su abogada y frente al juez.

Roca salió de su país para eludir acusaciones de que proporcionó boletos de avión a quienes las autoridades de la nación andina califican de mercenarios extranjeros en contra del gobierno. Según la declaración jurada, Roca asegura que los cargos tienen motivaciones políticas. El empresario busca obtener asilo político en Estados Unidos.

Antes de reunirse con Ormachea, Roca se puso en contacto con el FBI, siguiendo los consejos de un abogado. Los agentes secretos vigilaron y grabaron las reuniones y allí el funcionario de la policía boliviana le habría dicho a Roca que desecharían los cargos en su contra y acusarían a otra persona a cambio de dinero.

Después que Roca efectuó un pago inicial de 5.000 dólares proporcionados por el FBI, Ormachea fue detenido en un semáforo y acusado de viajar en una misión de comercio exterior para cometer extorsión.

En un intento por desligar a Ormachea de sus tareas como policía, la abogada manifestó que el acusado se había reunido con Roca en carácter de abogado para asesorarlo sobre tres de las cuatro causas abiertas que el empresario enfrenta en su país y le pidió al juez que le concediera la libertad bajo fianza con un programa de monitoreo electrónico de 24 horas.

"Entiendo que el señor Roca quería sus servicios como abogado", dijo la letrada tras destacarle al juez que su cliente no sólo era policía sino que también era abogado y se había graduado de Ciencias Políticas en la universidad.

Pero la fiscalía le dijo al juez que esas alegaciones no encontraban fundamentos en las grabaciones de video y audio de los encuentros y conversaciones entre Roca y Ormachea.

Tras relatarle al juez cómo fue que el FBI y el gobierno se involucraron en el caso, el fiscal John Byrne intentó demostrarle que existía un serio riesgo de que el acusado huyera de Estados Unidos si era puesto en libertad y para reforzar sus evidencias presentó a un testigo, el agente del FBI Luis Arias, quien ofició de traductor escuchando las grabaciones de los encuentros y comunicaciones.

"No tiene lazos con el sur de la Florida, no tiene familiares ni amigos, sus lazos están en Bolivia, sus familiares están allí", expresó Byrne.

Con el fin de mostrar sus lazos con el gobierno de Bolivia, dijo que Ormachea aparece en una foto con uniforme camuflado junto al presidente boliviano Evo Morales y explicó que esos lazos podrían ayudarlo a salir de Estados Unidos de una manera no convencional en caso de que estuviera en libertad.

Las autoridades bolivianas aseguran que Ormachea, quien enfrenta otras acusaciones de mala conducta en su país, es un desertor y su viaje no estaba respaldado por el gobierno. Dijeron que fue removido de su puesto el 28 de agosto y estaba siendo investigado.

El incidente de Ormachea no es el primero que debe enfrentar el gobierno boliviano. En 2011 el ex jefe antidrogas de la nación andina, René Sanabria, fue detenido por acusaciones de contrabando de cocaína a Estados Unidos y está cumpliendo una condena a 14 años de prisión.

Ormachea apareció por primera vez ante un juez federal estadounidense la semana pasada. La audiencia de presentación formal de sus cargos está pautada para el 17 de septiembre y el juicio aún no tiene fecha.

AeroSur dejó de volar en junio. Acumulaba una deuda de cerca de 100 millones de dólares que incluía impuestos atrasados al fisco y 30 millones de dólares de salarios a unos 1.200 empleados.

Roca ha manifestado que el gobierno de Morales llevó a la quiebra a AeroSur para favorecer a la empresa estatal Boliviana de Aviación.